martes, agosto 16, 2022
Comunicación

Las marcas dentro de la cultura de la cancelación

¿Cómo convergen las marcas dentro de una sociedad con tantas coyunturas y divisiones cuando hay sobresaturación de información?

La hiperconectividad en la que nuestra sociedad vive hoy en día nos ha llevado no solo a tener acceso a múltiples canales de comunicación, sino que también nos ha convertido en el medio por el cual un mensaje tiene el poder de multiplicarse.

Esta nueva naturaleza pone en evidencia la fractura y división en la que vivimos como sociedad debido a las diferentes posturas, ideologías y pensamientos a las que estamos expuestos.

Esta sobresaturación informativa no solo nos lleva a tener que discernir entre todas las ideas y comentarios que leemos, vemos y escuchamos en redes y otros medios, sino que también nos obliga a navegar en una sociedad en la que las causas están en cada esquina. Lo más característico de estas causas es que al tener una opinión al respecto no existen puntos medios, todo es simplemente blanco o negro.

Bajo este mismo esquema, las marcas no pueden quedarse afuera. Como organizaciones, también es importante tener posturas, siempre y cuando sean genuinas y basadas desde hechos reales. Así como muchos tenemos una opinión frente al calentamiento global, la discriminación racial, la diversidad sexual o la inclusión, también las marcas han encontrado la manera de expresar sus valores y generar un cambio contemplando el riesgo de ser víctimas de la nueva cultura de la cancelación.

Un ejemplo claro sucedió con Nike y su campaña Dream Crazy que contó con la colaboración de Colin Kaepernick, un reconocido jugador de fútbol americano que además es un serio defensor de los derechos humanos.

Colin, quien al manifestarse contra la brutalidad policial al poner una rodilla en la grama durante los himnos ceremoniales previos a los partidos, fue suspendido por la NFL, máxima autoridad del fútbol americano en los Estados Unidos.

Este hecho hizo que recibiera el rechazo por parte de un sector de la población que vio en su gesto un acto irrespetuoso, muchos de ellos también seguidores del gobierno de Donald Trump en ese momento.

La unión entre Nike y una figura pública reconocida por sus convicciones, hicieron que una campaña publicitaria se politizara, tanto así que todos aquellos que no compartían la nueva postura de Nike, salieran a quemar sus zapatillas a modo de protesta. Esto es muestra de que con las marcas también todo es blanco o negro, sin puntos medios; si no piensas igual, te conviertes en enemigo.

Cuando las convicciones, posturas y valores de la marca son irrefutables, vale la pena ver a través de los lentes de la cultura de la cancelación como dinámica para poner a prueba su propósito y principios.

Como marca, debo preguntarme ¿hasta qué punto esos valores y principios establecidos son refutables o cambiantes? ¿debo o no involucrarme en la conversación de ciertos temas? o será preferible evitar las polémicas y la sanción social para que no impacte en mis ventas, así como sucedió con Michael Jordan en 1990 cuando decidió no apoyar al candidato afroamericano del partido demócrata de su natal Carolina del Norte al decir: “los republicanos también compran zapatillas”.

La respuesta está en decir menos y actuar más. Las marcas tienen la obligación de demostrar con hechos sus políticas, posturas y filosofías para que así los hiperinformados consumidores vean en ellas una respuesta a la conexión que buscan.

Jimmy Quiñones es planner estratégico con pasado como creativo copy y director creativo con 14 años de experiencia trabajando para diferentes marcas locales e internacionales. Hoy en día se desempeña como planner estratégico en Winnipeg, Canadá, donde trabaja para diferentes cuentas del gobierno canadiense, tecnología, educación y joyería.

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