El reconocido publicista argentino Ramiro Agulla falleció este miércoles por complicaciones de salud. Con su muerte se despide uno de los creativos que cambió la forma de hacer publicidad en América Latina, gracias a un estilo que combinó humor, cultura popular y una capacidad poco común para conectar con la audiencia.
Agulla tenía un sello propio. Sus campañas no solo vendían productos: se convertían en conversaciones. Ese fue el diferencial que lo llevó a consolidarse, junto con su socio Carlos Baccetti, como una de las duplas creativas más importantes de la región.
Ambos fundaron la agencia Agulla & Baccetti, que más adelante se integró al grupo Lowe & Partners Worldwide. Desde allí desarrollaron algunas de las campañas más recordadas de la publicidad argentina y posicionaron a la creatividad latinoamericana entre las más reconocidas del mundo.
La agencia fue elegida como la Mejor de Iberoamérica en El Ojo en 1999, 2001 y 2002. En 2001 conquistaron el primer Gran Ojo de Cine/TV del festival con el comercial "Bostezos", realizado para Telecom y dirigido por Fabián Bielinsky.
Un humor que marcó una época
El humor fue la herramienta con la que Agulla construyó su legado. Campañas como "Gueropa!", para Renault Clio, obtuvieron un León de Oro en el Festival de Cannes, mientras que "La llama que llama", creada para Telecom, trascendió la publicidad para convertirse en un fenómeno de la cultura popular argentina.
A lo largo de su carrera acumuló, junto con Baccetti, cientos de premios nacionales e internacionales, entre ellos Leones de Cannes, Clios, reconocimientos en el Festival de Nueva York, el Festival de Londres y El Ojo de Iberoamérica.
“Yo no soy político. Soy publicitario“
A finales de los años noventa también incursionó en la comunicación política. Fue el estratega detrás de la recordada campaña presidencial de Fernando de la Rúa y, con el paso de los años, asesoró a líderes de diferentes corrientes ideológicas en América Latina.
Cuando se le cuestionaba por trabajar con políticos de distintos sectores, respondía con una frase que resumía su manera de entender el oficio: "Yo no soy político. Soy publicitario. Hago anuncios, soy el chico del delivery", dijo Agulla en una entrevista con La Nación en 2009.
Entre los dirigentes con los que trabajó figuran Carlos Menem, Sergio Massa, Sebastián Piñera, Vicente Fox y John McCain.
Sus últimos proyectos
En los últimos años seguía siendo uno de los consultores en comunicación más solicitados de la región. Al mismo tiempo preparaba el regreso de una de sus creaciones más emblemáticas, "La llama que llama", con una adaptación al ecosistema digital a través de un proyecto de NFT y una comunidad virtual llamada Club de la Llama Políticamente Incorrecta.
Para Agulla, el objetivo seguía siendo el mismo que había guiado toda su carrera: contar historias capaces de quedarse en la memoria de la gente.
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