IKEA redefine su estrategia en Colombia a partir del crecimiento del trabajo híbrido, enfocándose en entender cómo cambian los hábitos de consumo dentro del hogar.
El crecimiento sostenido del trabajo en casa y los modelos híbridos está reconfigurando los hábitos de consumo en Colombia y obligando a las marcas a repensar su propuesta de valor dentro del hogar. Hoy, el escritorio y la oficina en casa dejaron de ser accesorios ocasionales para convertirse en un territorio estratégico donde convergen diseño, funcionalidad y estilo de vida.
De acuerdo con la Investigación Nacional de Salarios y Beneficios de ACRIP, el 65,2 % de los trabajadores en el país prefiere trabajar desde casa y el mismo porcentaje de empresas mantiene esta modalidad. Este contexto ha transformado al hogar en un espacio multifuncional y ha abierto una oportunidad clara para marcas que entienden el cambio desde el consumidor, no solo desde el producto.
En el caso de IKEA, la estrategia parte de un insight concreto: durante los primeros años del trabajo remoto, la mayoría de las personas improvisó sus espacios laborales. Mesas de comedor, sillas no ergonómicas y soluciones temporales se convirtieron en la norma. Con el paso del tiempo, esa improvisación empezó a chocar con la realidad de jornadas prolongadas y nuevas rutinas.
Desde que nos dimos cuenta de que había una necesidad importante en los espacios de trabajo en el hogar, entendimos que el reto no era solo vender escritorios, sino ofrecer soluciones que realmente se adaptaran a cómo viven y trabajan las personas
Explica Víctor Freydell, líder regional de negocio en IKEA, en conversación con Revista P&M.
La apuesta de la marca se enfoca en segmentar el uso del espacio de trabajo según perfiles, hábitos y contextos reales, reconociendo que no existe una única forma de trabajar desde casa. Desde quienes priorizan el orden y la funcionalidad, hasta perfiles creativos o gamers que requieren flexibilidad, resistencia y personalización, la estrategia busca acompañar diferentes momentos y estilos de vida.
“El escritorio es el punto de partida para organizar todo el espacio de trabajo. Cuando está bien diseñado, basándose en las necesidades y preferencias de cada persona, facilita la concentración y la productividad”, señala Freydell, reforzando la idea de que el diseño cumple un rol funcional, pero también estratégico en la experiencia del consumidor.
Este enfoque se extiende más allá del mobiliario. La ergonomía, la iluminación y la organización del espacio se integran como atributos clave en la propuesta, entendiendo que el bienestar físico impacta directamente la percepción de valor y el uso sostenido de los productos en el tiempo.
De cara a 2026, IKEA mantiene su foco en consolidar su presencia en Colombia, profundizando el conocimiento del consumidor local y ampliando su alcance a través del canal online, que ya llega a más de 300 municipios. “La prioridad son nuestros clientes en Colombia. La meta es seguir consolidándonos en el mercado y seguir aportando a la mayoría de los colombianos”, concluye Freydell.
Desde el mercadeo, la estrategia es clara: leer el cambio cultural, traducirlo en soluciones concretas y posicionar el hogar —y en particular el escritorio— como una categoría central en la nueva forma de vivir y trabajar.
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