Jensen Huang, CEO y fundador de NVIDIA, redefine los límites del cómputo y la movilidad con dos arquitecturas que desafían la Ley de Moore y la lógica vehicular.
El CES 2026 ha servido de escenario para que NVIDIA de un nuevo golpe de autoridad en la industria tecnológica. Jensen Huang, CEO de la compañía, no se limitó a presentar mejoras incrementales, sino que desveló dos pilares estratégicos que marcarán la década: la arquitectura de procesamiento Vera Rubin y la plataforma de conducción cognitiva Alpamayo.
La joya de la corona para los centros de datos es "Vera Rubin", una arquitectura que ya se encuentra en producción y que llega para desmentir la supuesta desaceleración de la Ley de Moore. Con seis nuevos chips, esta generación logra multiplicar por tres el rendimiento de sus predecesores Blackwell, integrando 1.6 veces más transistores, una respuesta de fuerza bruta e ingeniería ante la insaciable demanda de inteligencia artificial.
Desde una perspectiva de eficiencia empresarial, Rubin promete cambiar la economía del entrenamiento de modelos. La nueva arquitectura permite reducir en un 75% la cantidad de GPUs necesarias para entrenar una IA, ofreciendo hasta 50 petaflops de rendimiento para inferencia. Esto se traduce en una capacidad masiva de gestión de datos, soportando configuraciones de hasta 144 GPUs interconectadas.
Pero el hardware es inútil sin una comunicación fluida, por lo que NVIDIA ha reforzado su ecosistema con los adaptadores ConnectX-9 y la plataforma Spectrum X. Huang subrayó que estos avances ya han posicionado a la tecnológica como la mayor empresa de redes del mundo, garantizando que los datos viajen entre servidores a velocidades que eliminan los cuellos de botella tradicionales.
En el frente de la movilidad, el anuncio de "Alpamayo R1" marca un cambio de paradigma hacia la "IA física". Esta plataforma abierta, desarrollada en colaboración con Mercedes-Benz, dota a los vehículos de una capacidad de razonamiento inédita. El objetivo es que el coche deje de operar por simple memorización de rutas y empiece a entender la lógica del entorno.
La disrupción de Alpamayo radica en su habilidad para gestionar lo desconocido. Dado que es imposible entrenar a una máquina para cada situación posible en cada carretera del planeta, el sistema descompone escenarios complejos en partes manejables. Esto permite al vehículo tomar decisiones seguras ante imprevistos para los que nunca fue programado específicamente.
Para lograr este nivel de autonomía, la estrategia se apoya en el sistema Cosmos, generador de datos sintéticos. Esta herramienta es fundamental para la simulación, permitiendo que la IA aprenda las leyes de la física y las dinámicas de conducción en mundos virtuales antes de arriesgarse en el asfalto real, cerrando la brecha entre el código y la realidad.
Huang también aprovechó para analizar la salud financiera del sector, desestimando los temores de una burbuja especulativa. El directivo señaló que estamos ante un proceso de modernización de infraestructura valorado en 10 billones de dólares, donde el capital de riesgo sigue fluyendo vigorosamente hacia la investigación y el desarrollo de aplicaciones generativas.
El futuro, según la visión presentada en Las Vegas, pasa por la democratización a través de modelos abiertos y la colaboración. NVIDIA está tejiendo una red de alianzas con gigantes como Palantir, ServiceNow y Snowflake, asegurando que su hardware sea la base sobre la que se construyan todas las soluciones empresariales críticas.
Con estos lanzamientos, NVIDIA deja claro que su ambición va más allá de vender chips. La compañía se está posicionando como el arquitecto indispensable de una nueva era industrial, proveyendo tanto el músculo de cómputo para los servidores como el cerebro lógico para las máquinas que se moverán entre nosotros.
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