OpenAI marca un punto de inflexión al introducir anuncios en su versión gratuita y en el plan Go para financiar el alto costo de la IA.
Era cuestión de tiempo que ChatGPT, el chatbot de OpenAI, dejara de ser inmune a la publicidad. Este importante punto de inflexión ha llegado finalmente con el anuncio de que la compañía comenzará a experimentar con la inserción de anuncios dentro de la aplicación en Estados Unidos.
La publicidad empezará a mostrarse en las próximas semanas específicamente para los usuarios de la versión gratuita. Esta medida también afectará a quienes utilicen el plan Go, una tarifa de bajo costo de 8 dólares mensuales que fue introducida inicialmente en la India y que ahora llega al mercado estadounidense.
Por el contrario, los planes superiores de ChatGPT se mantendrán sin anuncios. Esta decisión de OpenAI busca diversificar sus fuentes de ingresos ante una eventual Oferta Pública Inicial (OPI), con el fin de sufragar los costes colosales que implica el desarrollo y mantenimiento de los sistemas de inteligencia artificial.
La magnitud de la inversión necesaria es clara: OpenAI planea destinar la cifra de 1,3 billones de dólares en centros de datos y chips enfocados en IA. Debido a que la rentabilidad no se espera a corto plazo, la compañía capitaneada por Sam Altman ha tenido que buscar alternativas al modelo único de suscripción.
Hasta ahora, el CEO Sam Altman se había mostrado reacio a la publicidad, calificándola en varias ocasiones como un "último recurso". Al directivo le preocupaba que los anuncios pudieran afectar la confianza de los usuarios en la herramienta; sin embargo, rivales como Google ya han comenzado a integrar publicidad en sus productos de IA.
En esta fase inicial, OpenAI planea experimentar con anuncios para patrocinar productos y servicios. La ubicación de estos mensajes publicitarios será estratégica: estarán emplazados debajo de las respuestas proporcionadas por ChatGPT, asegurando una separación clara del contenido orgánico generado por el chatbot.
La compañía argumenta que estos anuncios pueden servir de apoyo para que los usuarios tomen decisiones de compra. Fidji Simo, CEO de Aplicaciones de OpenAI, sostiene que un modelo de ingresos diversificado contribuirá a que la inteligencia artificial sea mucho más accesible para todo el mundo.
Este movimiento alinea a OpenAI con el modelo de otras grandes tecnológicas como Meta y Google, que financian sus productos mediante publicidad segmentada. Cabe destacar que ChatGPT ya cuenta con más de 800 millones de usuarios semanales y varios de sus ejecutivos provienen precisamente de empresas con fuertes negocios publicitarios.
Fidji Simo, por ejemplo, tuvo un papel activo en el crecimiento publicitario de Facebook antes de su paso por Instacart. No obstante, Simo ha sido enfática al asegurar que los anuncios no influirán en modo alguno en la objetividad de las respuestas que ChatGPT entrega a sus usuarios.
OpenAI ha establecido límites claros: no compartirá las conversaciones de los usuarios con los anunciantes. Además, se restringirá la publicidad sobre temas sensibles, como la política o la salud mental, especialmente para los usuarios menores de 18 años, ajustando el modelo según el feedback recibido.
La compañía insiste en que preservar la utilidad objetiva de ChatGPT es la prioridad absoluta. Para OpenAI, el éxito de este experimento reside en que el usuario pueda seguir confiando en que las respuestas son propulsadas por lo que es útil y no por intereses publicitarios.
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