Su sistema reduce de unas ocho horas a una la fabricación de un encaje protésico y permite que el usuario haga el escaneo sin salir de su casa.
El encaje protésico es la pieza que une el muñón con la prótesis. Su fabricación tradicional depende de moldes de yeso, conocimiento especializado y desplazamientos hasta centros especializados. Encaja, el proyecto de Echeverri, toma un escaneo 3D hecho con la cámara del celular y usa un sistema de diseño paramétrico que adapta la pieza a la anatomía de cada usuario.
Con este desarrollo, la diseñadora ganó la etapa nacional y pasa a la etapa internacional del premio. P&M habló con ella sobre el origen del proyecto, el nombre y la ruta para llegar a los usuarios. También conversó con los equipos finalistas, EVVA y NanoShield, que trabajan en la rehabilitación del suelo pélvico femenino y en las infecciones en catéteres de hemodiálisis.
P&M: ¿Qué observó en el proceso tradicional de fabricación de encajes protésicos que la llevó a proponer un sistema basado en la cámara del celular y el diseño paramétrico?
Laura Echeverri Giraldo: Lo que observé es que el proceso tradicional requiere mucho tiempo y conocimiento especializado, por lo que los productos personalizados terminan siendo costosos. Además, sigue siendo un proceso muy artesanal, que utiliza técnicas como los moldes de yeso y una manipulación directa del paciente, algo que puede resultar incómodo y que obliga a las personas a desplazarse hasta centros especializados. Por eso quise aprovechar tecnologías que ya tenemos al alcance, como la cámara del celular, para hacer el proceso más accesible: que una persona pueda escanear su muñón desde su propia casa, sin necesidad de desplazarse y de una manera mucho más cómoda y menos invasiva.
A partir de ese escaneo 3D desarrollé un sistema de diseño paramétrico que automatiza la personalización del encaje. En lugar de que una persona especializada dedique varias horas, aproximadamente ocho, a diseñar manualmente cada encaje, el algoritmo toma el escaneo y genera un diseño adaptado a la anatomía de cada usuario. Así busco aprovechar la tecnología para reducir los tiempos y la dependencia de procesos manuales, disminuir costos y, sobre todo, hacer posible que este tipo de soluciones personalizadas lleguen a personas que hoy tienen dificultades para acceder a un centro especializado.
P&M: Encaja reduce el tiempo de fabricación de ocho horas a una. ¿Qué cambia esa diferencia para el usuario de la prótesis y para el protesista, sobre todo en ciudades o regiones con poca oferta de centros especializados?
L.E.G.: Encaja reduce el tiempo de fabricación de un encaje protésico de aproximadamente ocho horas a una. Eso tiene un impacto directo en el trabajo del protesista, porque en el tiempo que antes necesitaba para fabricar un solo encaje, ahora puede atender y producir muchos más. Esa optimización permite reducir costos y, al mismo tiempo, ampliar la capacidad de atención, y eso facilita que más personas accedan a un encaje personalizado de manera más rápida y asequible.
Además, esta ventaja es especialmente importante en ciudades o regiones donde hay poca oferta de centros especializados. Encaja está pensado para funcionar de manera remota y con fabricación local: el escaneo y el diseño pueden gestionarse por internet, y los archivos finales pueden enviarse a un centro cercano que cuente con impresión 3D. Así, la persona no necesariamente tiene que desplazarse hasta donde está el protesista, y se genera una conexión entre el conocimiento especializado y las capacidades de fabricación que ya existen localmente. Esto permite descentralizar el acceso y llevar la personalización protésica a lugares donde actualmente puede ser más difícil encontrar este tipo de servicios.
P&M: ¿Cómo eligió el nombre Encaja?
L.E.G.: El nombre viene precisamente de la función que cumple el elemento que estamos diseñando: el encaje protésico. Esta es la pieza que conecta a la persona con su prótesis y hace posible que ambos elementos funcionen como uno solo. Me gustaba la palabra “Encaja” por su doble significado: habla directamente del componente que estamos diseñando y también de la idea de conectar, unir y lograr que dos elementos que por sí solos no podrían funcionar juntos finalmente encajen.
P&M: Con el premio nacional y el paso a la etapa internacional, ¿Cuál es la ruta para que Encaja llegue a los usuarios? ¿Qué necesita hoy para dar ese paso?
L.E.G.: Encaja sigue siendo un proyecto en construcción y, en este momento, uno de nuestros principales objetivos es llegar a más usuarios que estén dispuestos a probarlo. Eso nos permitiría conocer diferentes necesidades, ampliar las pruebas y, a partir de ellas, explorar nuevas herramientas que puedan conectarse con el encaje protésico y facilitar actividades de la vida cotidiana. La idea es que Encaja sea más que un encaje: una plataforma sobre la cual podamos desarrollar diferentes soluciones que se adapten a las necesidades de cada usuario.
Por eso, actualmente buscamos expandir el proyecto principalmente a través de alianzas con clínicas, centros de rehabilitación y organizaciones que trabajen con personas con deficiencia de miembro superior. Estas alianzas nos permitirían llegar a más usuarios, entender mejor sus necesidades y seguir desarrollando y validando el proyecto para que pueda crecer y beneficiar a más personas.
Los finalistas: EVVA y NanoShield
P&M también les preguntó a los equipos finalistas cómo piensan llevar sus proyectos del laboratorio universitario al mercado.
P&M: Sus proyectos atienden problemas de salud con poca visibilidad pública, la rehabilitación del suelo pélvico femenino y las infecciones en catéteres de hemodiálisis. ¿Cómo piensan comunicar esa necesidad a pacientes, médicos o inversionistas para que el proyecto pase del laboratorio universitario al mercado?
EVVA: En EVVA queremos visibilizar la importancia de la rehabilitación del suelo pélvico femenino desde una perspectiva que ponga a la paciente en el centro. Para que el proyecto trascienda el contexto universitario, ya participamos en diferentes espacios de divulgación, investigación y acompañamiento, y hemos comenzado a establecer conexiones con profesionales y organizaciones que nos permiten seguir fortaleciendo el proyecto.
Actualmente continuamos con el desarrollo y la validación de EVVA, mientras exploramos nuevas oportunidades de colaboración que nos permitan avanzar hacia escenarios de aplicación real. Para nosotras, este proceso va más allá de llevar un dispositivo al mercado: se trata de construir un ecosistema que conecte a la paciente con su proceso de rehabilitación y permita al profesional hacer seguimiento y acompañar su evolución. Nuestro propósito es seguir construyendo ese puente entre diseño, tecnología y salud, y llevar una necesidad poco visibilizada a espacios donde pueda ser comprendida, discutida y transformada en nuevas posibilidades para la salud femenina.
NanoShield: Ante inversionistas y fabricantes de dispositivos médicos, presentamos el proyecto como una plataforma de recubrimiento escalable, sostenible y con potencial de aplicación en distintos dispositivos médicos, respaldada por evidencia científica y una ruta de validación regulatoria. A largo plazo, buscamos establecer un servicio especializado de recubrimiento y transferencia tecnológica, acompañado de capacitación para las instituciones interesadas, que facilite el paso del prototipo universitario a su implementación comercial y su llegada a hospitales en Colombia, Latinoamérica y otras regiones donde exista esta necesidad.