martes, diciembre 06, 2022
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Reinvención del turismo, por: Camila Ortiz Gómez, investigadora de Raddar

La crisis actual nos ha dejado un sin fin de obstáculos, los cuales nos han hecho pensar que no hay solución o que incluso es el fin de todo. Sin embargo, y de alguna forma, hemos buscado maneras para salir de esta situación tejiendo soluciones que nos mantengan a flote; pues sin duda alguna, esto nos hizo tocar fondo a muchos.

El sector turismo, es y será uno de los grandes afectados. Las aerolíneas pueden quebrarse, al igual que hoteles y restaurantes, junto con todos los lugares de distracción y esparcimiento. Entonces, resulta complejo pensar cómo volveremos a estos sitios sin contar con un excelente protocolo de bioseguridad.

Camila Ortiz Gómez, investigadora de Raddar
Camila Ortiz Gómez, investigadora de Raddar

En el caso del eje cafetero, los parques temáticos han convertido la región en una de las zonas más turísticas del país; haciéndose esta, una actividad económica de suma importancia.

En el caso de Panaca y el Parque del Café, – los parques más influyentes de la región -, han intentado buscar opciones que permitan reabrir sus puertas. Panaca se ha convertido el primero en hacerlo, pero no con sus tradicionales espectáculos de animales, sino con un nuevo modelo negocio. Esto, con el objetivo de mantener la nómina y los grandes gastos en que incurren por la tenencia de más de 4 mil animales.

Este parque se ha convertido en el primero en reinventarse, pasando del turismo al sector agrícola. Acá me surge una reflexión: hace algunos años trasladamos nuestros cultivos hacia la creación de hoteles. Cientos de fincas dejaron de cultivar y construyeron hoteles con alta capacidad ofreciendo diversos servicios turísticos.

Del turismo a la producción agrícola

Ahora, tras la crisis y la difícil recuperación del sector, volvimos al cultivo. ¿Cómo? Un ejemplo lo dio Panaca, en donde sus terrenos serán empleados para que aproximadamente 200 colaboradores (sus mismos empleados) cultiven especialmente horticultura y fruticultura a mediano plazo. No solo para vender el producto, sino también buscando agregar valor; convirtiendo sus cosechas en mermeladas, aceites, pulpas, dulces, encurtidos, entre otros. Esto no será fácil, pues quizá sus empleados no tengan mayor conocimiento sobre el agro, pero Fundapanaca se encargará de la formación. Además contarán con el apoyo del gobierno.

“Sin campo no hay ciudad”. Éste ha sido el slogan del nuevo modelo de negocio y ya muchos lo han aplicado. Aunque es el primer parque que oficialmente emprende este nuevo camino, son muchos los que han retomado el “campo”. Aquellas fincas con grandes extensiones y cultivos que solo eran de uso doméstico, han decidido vender estos productos. Aguacate, limón, plátano, naranja, banano y muchos otros, siendo esto la nueva fuente de ingresos, pues hasta ahora no hay un protocolo para este sector y de haberlo, su aplicación se tardará.

Ha llegado el momento de construir nuevas formas de hacer las cosas y girar la visión a nuevos modelos de negocios. Al contar con extensiones de tierra no queda más que producir, pues al fin y al cabo, la demanda de alimentos se mantendrá. Ha llegado el momento de recurrir a nuestros padres o abuelos para que nos expliquen cómo se cultiva, cuándo, dónde y cómo. Y todas esas cuestiones que ignoramos durante años, mientras vivíamos en el furor del turismo.

Ha llegado el momento de emplear el marketing para investigar y fortalecer un mercado desconocido para muchos y ofrecer más que alimentos. Devolviéndole a la tierra el poder e importancia que al parecer había perdido. No se trata de abandonar el turismo, ni mucho menos, sino más bien pensar en un equilibrio entre ambos sectores.

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