En Colombia, donde el 99,5% del tejido empresarial, según estudios, está compuesto por micro, pequeñas y medianas empresas, hablar de competitividad no es una conversación abstracta. Es, en muchos casos, una cuestión de acceso. Acceso a herramientas, a tecnología y también a algo que suele subestimarse: el empaque.
Durante años, la industria del embalaje operó bajo una lógica clara: grandes volúmenes, grandes clientes. Las MiPymes quedaban por fuera de esa ecuación o debían conformarse con soluciones genéricas, limitadas en diseño y calidad. Ese paradigma empieza a moverse.
La reciente apuesta de Smurfit Westrock en Colombia apunta precisamente a ese punto de quietud: una tienda virtual que permite a pequeñas empresas acceder a empaques personalizables, de alta calidad y con enfoque sostenible, sin depender de grandes pedidos.
Uno de los cambios más relevantes está en los volúmenes. La plataforma permite adquirir empaques desde 20 unidades y personalizarlos desde 50, una práctica común entre pequeños productores, pero que ahora es adoptada por una compañía de gran escala como Smurfit Westrock.
Más allá del dato, esto habilita otra cosa: que las MiPymes puedan construir marca desde el empaque. No como un lujo, sino como parte de su propuesta de valor. En la industria, donde la diferenciación es cada vez más difícil, la posibilidad de personalizar desde etapas tempranas puede marcar una ventaja competitiva real.
La segunda clave del movimiento está en la calidad. Los empaques disponibles en la plataforma responden a los mismos estándares que la compañía utiliza con multinacionales y empresas exportadoras.
Esto redefine una brecha histórica: ya no se trata de que las MiPymes “se acerquen” a estándares altos, sino de que puedan operar bajo esos mismos parámetros. En la práctica, esto impacta tanto en la percepción de la marca como en la experiencia del cliente final, donde el empaque cumple un rol que va más allá de lo funcional.
Además, la narrativa de cuidado atraviesa toda la propuesta y no se limita al componente ambiental. Por un lado, está el acompañamiento al emprendedor: acceso, agilidad en la entrega (entre tres y cinco días hábiles), canales de atención digitales y contenidos educativos que van desde logística hasta branding.
Otro de los ejes —y quizás el más relevante— es la sostenibilidad. Smurfit Westrock ha consolidado este componente como parte central de su estrategia, con soluciones de empaque basadas en papel y cartón que responden a modelos de economía circular. Estos desarrollos, utilizados también por clientes multinacionales y empresas exportadoras, garantizan estándares de calidad, resistencia y menor impacto ambiental.
En este caso, la apuesta consiste en trasladar esas mismas soluciones sostenibles a las micro, pequeñas y medianas empresas, facilitando su acceso a empaques personalizables sin la barrera de los grandes volúmenes. Así, el empaque deja de ser solo un contenedor para convertirse en un punto de contacto donde convergen marca, operación y propósito.
Más que una tienda: una señal de cambio
El lanzamiento de esta plataforma no es solo una extensión digital del negocio. Es también una señal de hacia dónde se está moviendo la industria: mayor democratización del acceso, soluciones más flexibles y un enfoque que reconoce a las MiPymes no como un segmento secundario, sino como un motor económico que exige herramientas a su medida.
La pregunta que queda abierta no es si las MiPymes necesitan mejores empaques —eso ya es evidente—, sino qué tan rápido el mercado será capaz de adaptarse a esta nueva lógica donde la personalización, la calidad y el cuidado dejan de ser diferenciales para convertirse en estándar. Para quienes buscan conocer las soluciones disponibles o explorar alternativas para sus negocios, la tienda de Smurfit Westrock reúne distintas opciones de empaques diseñadas para responder a las necesidades de empresas de diferentes tamaños.