La compañía articula su estrategia de negocio en torno a los ejes ambiental, social, económico, de equidad y de talento humano, para generar un impacto medible en su cadena de valor para el presente y el futuro.
Para Homecenter, el concepto de sostenibilidad ha evolucionado de una práctica filantrópica a una decisión estratégica que atraviesa todas las operaciones del negocio. Paola Ximena Hernández Silva, gerente de sostenibilidad de Homecenter, revela que la empresa entiende este modelo de forma integral con una clara visión proyectada hacia el año 2030. “Lo vemos más allá de un tema aislado: analizamos cómo aporta a la innovación del negocio y a la competitividad, y lo trabajamos desde la perspectiva ESG [environmental, social and corporate governance]”, señala la vocera.
Este enfoque interno se complementa con un robusto modelo de diversidad, equidad e inclusión (DEI) que ha operado desde hace más de 19 años. El programa inició con la vinculación laboral de personas en condición de discapacidad, lo cual sentó un precedente en el país.
Además, el 40 % de la plantilla de personal tiene entre 18 y 30 años, para fomentar el desarrollo de iniciativas que eliminen barreras generacionales y de género. En el nivel externo, este compromiso se refleja en proyectos como Cancha libres de estereotipos, orientado a impulsar el fútbol femenino, y a implementar protocolos de atención para diversos clientes en todo el país.
En el frente ambiental, la estrategia de acción climática y economía circular involucra directamente al consumidor. A través del programa Productos Eco, la marca dispone de artículos que cumplen criterios de ecodiseño, eficiencia en el uso de recursos y facilidad para el posconsumo. El objetivo es brindar información clara e incentivar un consumo responsable a precios accesibles.
Este esfuerzo se alinea con logros operativos concretos: desde 2020, la compañía compensa toda su huella de carbono en los alcances 1 y 2, y este año no será la excepción, la huella de carbono equivalente a 19.600 toneladas de CO2, fue compensada, mediante la protección de bosques forestales en Colombia. Asimismo, asegura el aprovechamiento adecuado de residuos al instalar puntos de recolección en tiendas para pilas, luminarias, aparatos eléctricos y envases.
El impacto social de la operación se cuantifica a través de iniciativas enfocadas en mejorar el entorno de poblaciones vulnerables. Uno de estos esquemas es el Mejoramiento del hábitat, para la disminución del déficit cualitativo y cuantitativo en el país, a través de la construcción de viviendas nuevas, el mejoramiento de las ya existentes y la adecuación de espacios comunes. Gracias a este programa, la compañía ha beneficiado a más de 16.000 personas en Colombia, con la construcción de 85 viviendas, 30 mejoramientos y más de 7 espacios comunes.
Otra iniciativa de la compañía es Productos que cumplen sueños, un modelo que canaliza los artículos funcionales no vendidos hacia entidades sin ánimo de lucro. Desde 2012, esta gestión ha concretado más de 740 donaciones valuadas en más de 19.000 millones de pesos, que han beneficiado a más de 800.000 personas.
El modelo de voluntariado corporativo también hace parte de la estrategia. Los colaboradores donan su tiempo para transferir conocimiento y capacitar a distintas organizaciones en el desarrollo de habilidades blandas y herramientas digitales. En esa misma línea, realiza jornadas de mejoramiento de infraestructuras en colegios y viviendas.
Adicionalmente, el eje económico busca extender las buenas prácticas hacia los aliados comerciales. La compañía implementa programas de mentoría, auditoría y reconocimiento en sostenibilidad dirigidos a pequeños y medianos proveedores. Este eje ha impactado a 982 proveedores nacionales e internacionales, durante los últimos años. “Nuestra mayor apuesta es crecer juntos. A medida que crezcamos nosotros como compañía, queremos que nuestros proveedores y aliados comerciales también puedan crecer”, puntualiza Hernández.
Este acompañamiento técnico abarca desde capacitaciones para la adaptación a reformas normativas hasta la adopción de esquemas de facturación electrónica. Además, Yo creo en la construcción de mi futuro materializa el compromiso con el desarrollo económico del sector de la construcción, un programa de formación en habilidades blandas y acompañamiento en la búsqueda de empleo a jóvenes de entre 18 y 28 años de edad. Este programa ha formado más de 2.600 jóvenes, el 59 % mujeres. 510 ya se han empleado.
Este artículo es una colaboración paga con Getty Immages.
Artículo publicado en la edición #503 de los meses de abril y mayo de 2026.
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