Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir al CEO Bootcamp, un workshop intensivo de tres días con Verne Harnish, autor de Scaling Up. En una de las sesiones apareció una frase sencilla, casi obvia “Es más importante estar interesado que ser interesante”.
Y claro, me quedó sonando y me llevó a algunas reflexiones que son válidas tanto para las comunicaciones como para el liderazgo empresarial. Porque en un mundo empresarial enfocado en destacar, impresionar y convencer, esta idea propone exactamente lo contrario: conectar no se trata de brillar, se trata de mirar al otro. Y en comunicación, liderazgo y negocios, esta diferencia lo cambia todo. Y en qué momentos que me aplican a mi como empresaria creo que esta frase hace sentido?
Cuando hablamos con los medios..
En PR solemos partir de una pregunta muy clara: ¿qué queremos comunicar? Siempre estamos en la búsqueda de “la buena noticia”, el ángulo atractivo, el titular que haga que un periodista nos ponga atención.
Pero la reflexión es inevitable: ¿qué pasaría si, antes de intentar ser interesantes, nos dedicáramos a estar genuinamente interesados?. Interesados en lo que el periodista necesita, en lo que está buscando, en las historias que realmente importan para su audiencia. No se trata de dejar de contar lo nuestro, sino de entender prim ero lo suyo.
Y con esto no quiero decir que desde las agencias no lo hagamos. Siempre estamos reforzando relaciones, teniendo conversaciones a profundidad para entender. Sin embargo, no deberían ser tácticas aisladas, sino acciones permanentes de nuestra labor, donde invertimos un mayor porcentaje de tiempo en entender que en vender.
Cuando trabajamos con nuestros clientes..
Como consultores somos expertos en llegar con ideas, estrategias y propuestas brillantes. Y muchas veces creemos que nuestro valor está en demostrar que sabemos más, que pensamos mejor, y que siempre tenemos la respuesta.
Sin embargo, la verdadera confianza no nace de impresionar. Nace de pausar, escuchar y, evidentemente, de entender. De interesarnos por el contexto, por las tensiones internas, por los miedos que no siempre se dicen en un brief.
Mostrar interés en la relación cliente agencia no debería únicamente ser el paso inicial. Lo deberíamos convertir en una práctica diaria, que sea el centro de cada interacción con nuestros clientes: primero entender y luego proponer.
Cuando lideramos hacia adentro…
Y quizás el lugar donde esta frase se vuelve más urgente es dentro de nuestras organizaciones. En liderazgo solemos enfocarnos en construir empresas atractivas: beneficios, estructuras, cultura, programas.
Pero la pregunta incómoda es otra:
¿Cuántas veces nos sentamos simplemente a escuchar lo que nuestro equipo necesita? No lo que creemos que debería motivarlos, no lo que funciona en teoría, sino lo que realmente los mueve, les preocupa, los inspira. Porque al final, las empresas no se construyen sólo con estrategias. Se construyen con atención.
La verdadera ventaja competitiva
En un mundo donde todos quieren ser interesantes, quizás la verdadera ventaja está en algo más escaso: La capacidad de interesarse de verdad.
En los otros.
En sus historias.
En sus dolores.
En sus deseos.
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