domingo, diciembre 04, 2022
Santiago Nieto

Estamos viviendo en un ciclo de desconfianza que amenaza la estabilidad social. Los gobiernos y los medios son vistos como elementos que dividen y alimentan este ciclo, para conseguir más votos y clics.

Las redes sociales están inundadas de noticias falsas, y estas desinformaciones se utilizan como un arma que aumenta la polarización que se vive.

Este panorama es el resumen de la encuesta anual Edelman Trust Barometer en noviembre de 2021, en 28 países, con una participación de más de 36.000 encuestados.

Un escenario aún más sombrío cuando los resultados demuestran que estamos más convencidos de que los líderes sociales nos están mintiendo.

A un 67 % de los encuestados le preocupa que los periodistas y reporteros intenten deliberadamente engañar a las personas diciendo cosas que saben que son falsas o exageraciones graves, en comparación con un 66 % que piensa que esta desinformación proviene de los líderes del gobierno de su país.

Si volvemos a las redes sociales, incluso hay movimientos que nos invitan a eliminarlas de inmediato. Jaron Lanier en su libro “Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato” sentencia que “desde que se popularizaron las redes sociales, lo que dicen los idiotas tiene más eco en el mundo”.

Pero no todo es ni idiotez, ni oscuridad. Es momento de ser esa fuerza unificadora en la sociedad y la comunicación organizacional es clave en este aspecto. Específicamente, un área de la comunicación a la que históricamente no se le ha dado la relevancia que merece: la comunicación interna.

Cuando se habla de confianza y de reputación en la comunicación organizacional se asocia comúnmente a lo externo, pero es en casa donde se empieza a construir la confianza.

La misma encuesta demuestra que los círculos de confianza hoy son más locales. La gente le cree a sus vecinos y compañeros de trabajo. Las personas confían en las personas, ponerle una voz, un rostro, a los mensajes hace que tengan mucho más potencia y alcance.

Desde la pandemia, las comunicaciones internas ganaron un espacio muy importante en las compañías, y hoy estamos llamados a que la comunicación dentro de las organizaciones se base en la transparencia y que todos seamos embajadores de esta comunicación.

Para recorrer este camino de construcción de confianza la información debe ser clara, consistente y basada en hechos. Debemos aprovechar que hoy en día los colaboradores le creen más a lo que dice la organización.

El sondeo menciona que los medios de comunicación de mi empleador son los más creíbles y se ve un aumento de la confianza en los líderes.

Esta es una gran oportunidad para aprovechar la confianza en los canales propios, invitar a que los líderes sean la cara del cambio, con un pensamiento a largo plazo y dándole vida al propósito de la organización. Y por supuesto, proporcionando plataformas para amplificar las voces de los empleados.

Lanier en su libro expresa que “lo que las redes sociales hicieron entonces, y lo que hacen siempre, es crear ilusiones: de que podemos mejorar la sociedad con solo desearlo”.

Pasar de ese deseo a la acción, a través de testimonios de personas reales es lo que hará la diferencia. Y si esto arranca en casa, en la misma comunicación interna, que hará la diferencia.

Conectarse con las creencias y valores de las personas tendrá su recompensa. No en vano, el 58 % de los encuestados en el Edelman Trust Barometer aseguran que compran o defienden marcas en función de sus creencias y valores. Y el 60 % elige un lugar para trabajar basado en sus creencias y valores.

De este modo, la comunicación interna nuevamente tiene una oportunidad para revalidar su importancia, es nuestro momento de seguir generando conexiones, creando valor y recuperando la confianza que tanto necesitamos en este momento.

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