lunes, mayo 20, 2024
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Por: Pedro Londoño, asociado Propiedad Intelectual de Baker McKenzie

A pesar de las dificultades que la pandemia ha significado para el mundo entero, y más allá del repetitivo cliché de «reinventémonos», he visto con mucha satisfacción cómo los retos que ha traído la coyuntura actual han visibilizado las aptitudes creativas de la sociedad colombiana. Desde la forma en que pequeñas tiendas y establecimientos de comercio repensaron la manera en que ofrecían y vendían sus productos, hasta los cambios en las líneas de producción que tuvieron grandes compañías que se adaptaron para vender productos y proporcionar servicios más acordes con las necesidades que la pandemia trajo.

Es emocionante, también, el gran número de emprendimientos que han surgido en redes sociales, donde personas impulsadas por el tiempo de ocio que el confinamiento les brindó, o por la necesidad de encontrar actividades económicas alternas a las que desempañaban con anterioridad a la pandemia, se atrevieron a lanzar diferentes productos y servicios a través de distintas plataformas. Creo que este impulso emprendedor es el resultado positivo de una coyuntura negativa, que obligó a centenares de personas a replantear qué hacer con sus vidas, y cómo lograr sobrellevar las dificultades económicas y anímicas que el confinamiento acarrea.

La importancia de la propiedad intelectual en los emprendimientos

Por esta razón creo que este impulso, que cada día crece más y más, debe materializarse en acciones que permitan que estos emprendimientos subsistan en el tiempo. Hoy más que nunca cobra vigencia la importancia de proteger estas creaciones a través de los mecanismos que la propiedad intelectual nos otorga, en particular a través del registro de marcas.

Mediante el registro como marca, el producto o servicio que surgió de un esfuerzo creativo, y que ahora es un emprendimiento con prospectos de ventas importantes, podrá gozar de cierta exclusividad y tendrá herramientas jurídicas para defenderse de posibles infracciones. Así, el emprendimiento que nació en redes sociales con un nombre o diseño creativo y llamativo para los consumidores, podrá convertirlos en una marca, a través de la cual podrá identificar de manera más eficaz los productos o servicios que proporciona. Esto, sólo por mencionar algunos beneficios, formalizará la manera en que se identificará en el mercado, y le dará a su titular las facultades legales para evitar que alguien más use términos o diseños similares para identificar productos o servicios semejantes.

Protección de la marca

La protección de la marca también juega un rol primordial en la consolidación de la identidad del emprendimiento; pues un elemento neurálgico de su construcción es el impacto del término o diseño con que se identifica; el cual influirá directamente en la percepción de los consumidores.

De la mano de esto va el registro oportuno de la marca. En muchas ocasiones un emprendimiento logra posicionarse en el mercado con su nombre o diseño, pero al solicitar su registro como marca la Oficina de Signos Distintivos la rechaza. Por lo tanto, junto con la creación de identidad para el emprendimiento, es indispensable que haya un análisis de antecedentes marcarios, que permita al titular saber si ese nombre o diseño puede ser registrado como marca. Esto evitará un proceso ineficaz de construcción de identidad, que podría significar costos elevados y pérdida de oportunidad para el emprendedor.

Así, además de augurar éxitos a los emprendimientos que están surgiendo a pesar de las adversidades, es importante hacer énfasis en la importancia de registrar sus marcas con la debida diligencia y anticipación.

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