viernes, diciembre 09, 2022
Luisa Lindo

Trabajar por varios años en el sector empresarial me ha hecho una consumidora más consciente y responsable. No solo he conocido tras bambalinas el ciclo de los productos que se comercializan; también los consumo de manera responsable. No solo conozco los retos que tenemos en la industria; también, asumo compromisos.

Soy consumidora. Si fuera invitada a participar en un estudio de percepción del consumidor, haría parte del porcentaje más grande de la torta de consumidores que estarían dispuestos a cambiar de marca si no ven resultados tangibles de los productos que consumen con respecto a los indicadores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés).

Priorizo la transparencia y la coherencia de las marcas, y siento una conexión emocional con aquellas que tienen un propósito detrás. La transaccionalidad es cosa del pasado.

Soy más consciente del rol que deben cumplir las empresas como agentes de cambio en la sociedad y de la variedad de desafíos que enfrentamos; pero, también, de cómo cada vez más el sector privado prioriza la agenda de sostenibilidad, como una directriz estratégica para generar cambios positivos en los ecosistemas donde opera.

Soy responsable y entiendo que, como consumidora y talento de una organización, debo tomar acción, educar, influenciar y llevar a otros por este camino de progreso sostenible. Nos situamos en una época de recuperación económica acompañada de planes para la mitigación del cambio climático y para el desarrollo de sociedades más justas, inclusivasy resilientes.

La responsabilidad empieza cuando conoces y no eres ajeno a esa realidad, y termina cuando logras accionar y seguir en ese ciclo constante. En ese camino corporativo de responsabilidad, he logrado abstraer tres razones que toda junta directiva debería examinar para reforzar sus estrategias de negocio en torno a la sostenibilidad:

1. Retención y atracción del talento aseguradas

Una agenda robusta de sostenibilidad, coherente con el modelo de negocio, transparente con sus resultados y socializada dentro de la organización, moldea la cultura, motiva a sus empleados y augura mayor productividad.

2. Rendimiento financiero para reinvertiren iniciativas sostenibles

Un componente infaltable en las estrategias business to business (B2B) y business to consumer (B2C). La sostenibilidad atrae y fideliza inversionistas, clientes y consumidores y habilita la expansión en nuevos mercados.

El uso eficiente de los recursos está estrechamente ligado conel rendimiento financiero y, este último, con la posibilidad de reinvertir estratégicamente en esta agenda a largo plazo.

3. Contribución a los esfuerzos nacionales y globales

Los objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proporcionan una agenda común que facilita la relación de colaboración con diferentes stakeholders encaminados hacia un mismo fin.

Permite establecer planes de manera anticipada, construir legitimidad, aumentar la reputación y fortalecer capacidades como la innovación social y ambiental de sus empleados.

Al sector privado, que ha asumido un compromiso, pero que sabe que el camino aún es largo, lo saludo e invito a que siga trabajando en estrategias responsables y a que siga elevando la sostenibilidad como prioridad. La pieza clave ya está en sus manos.

¡A seguir completando el rompecabezas con los demás sectores y actores de la sociedad!

Artículo publicado en la edición #480 de los meses de junio y julio de 2022.

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