viernes, noviembre 06, 2026
Ramo le cuenta

El ingrediente secreto de Ramo para ser una marca amada

Ramo se ha enfocado en convertir experiencias cotidianas —la lonchera, la tienda de barrio, la Navidad, los cumpleaños— en códigos compartidos que siguen conectando a distintas generaciones.

Hace 54 años, nació el producto estrella del empaque naranja. Un innovador ponqué que, gracias a su suave textura y su distintiva cobertura de chocolate, revolucionó la categoría de pastelería empacada y se posicionó como un referente de las onces en el país. Chocoramo –junto a marcas como Gala, Gansito, Ponqué Ramo y pasabocas como Tostacos y Maizitos– ha definido la identidad de una compañía que evoca tradición y pertenencia en el mercado colombiano: Productos Ramo. Con 76 años de trayectoria en Colombia, la organización ha hecho una hazaña en su construcción de marca: ha trascendido la categoría de alimentos para integrarse en la memoria y en los momentos más representativos de varias generaciones.

“Quizás ahí está uno de los mayores hitos de Ramo: haber logrado que sus productos dejaran de ser simplemente alimentos y se convirtieran en parte de la vida cotidiana de los colombianos. En una lonchera, en una tienda de barrio, en una pausa, en un antojo o en una celebración. Esa presencia constante, construida durante décadas, ha convertido a Ramo en una marca cercana, reconocible y profundamente vinculada con la memoria de varias generaciones”, relata Juan Carlos Vargas Cárdenas, presidente de Productos Ramo.

Este vínculo se remonta a 1950 en una cocina boyacense, cuando doña Ana Luisa Camacho y su esposo don Rafael Molano dieron inicio a la historia de la compañía ofreciendo tortas caseras amarradas con una cinta de seda.

A lo largo de los años, consolidaron otros hitos en el top of mind de los consumidores, como la presencia del Ponqué Ramo en las celebraciones familiares, las colaciones navideñas, el Ponqué Felicidades en Nochebuena o la tradicional red de distribución en triciclos.

“La estrategia de comunicación también ha dejado activos de marca memorables. El emblemático jingle Feliz cumpleaños, amiguito, por ejemplo, asoció el Ponqué Ramo no solo a un producto, sino a un ritual de celebración, a la conexión emocional y a momentos familiares que se heredan de generación en generación”, explica Vargas.

Más de siete décadas y media construyendo relevancia

Para el presidente de la organización, la clave detrás de más de siete décadas de evolución ha sido adaptar la estrategia de engagement y conectar sus activos tradicionales con las nuevas dinámicas de consumo, manteniendo intacta la propuesta de valor: calidad, sabor, frescura y cercanía.

“El verdadero valor de un legado radica en su capacidad para mantenerse relevante a través del tiempo, y ese es nuestro mayor reto: preservar los valores que nos conectan con generaciones pasadas mientras descubrimos nuevas formas de construir valor para los nuevos consumidores”, subraya Vargas.

Esta afinidad con el consumidor le ha permitido a la marca evolucionar sus referencias históricas hacia nuevas ocasiones de consumo, además de sostener el rol que juega Ramo en los hábitos actuales. A partir de este conocimiento de mercado, la compañía identifica no solo patrones de compra, sino los drivers emocionales que aseguran la preferencia y la lealtad de marca.

“El reto está en que la innovación guarde coherencia con el ADN de la marca y, simultáneamente, permita expandir el alcance de la relación con nuestros consumidores”, puntualiza el ejecutivo.

El ingrediente que genera brand love

Para Vargas, la diferencia entre notoriedad y afecto de marca es sustancial. “El reconocimiento asegura que una marca esté en el top of mind, pero el brand love implica una conexión mucho más profunda: significa que la marca forma parte del estilo de vida del consumidor y crea un vínculo que trasciende la simple decisión transaccional”, señala. Esa conexión, dice, se construye a partir de puntos de contacto cotidianos y experiencias compartidas que, al sostenerse en el tiempo, se convierten en tradiciones de alto valor simbólico.

A esto se suma un ingrediente que va más allá del marketing: la colombianidad. De acuerdo con Vargas, la cercanía de Ramo “está estrechamente ligada al sentido de pertenencia y al orgullo local, logrando que la marca evoque la identidad de todo un país en cada experiencia de consumo”.

 

Rumbo a otras setenta décadas de confianza

Tras 76 años de historia, la visión estratégica de Ramo se enfoca en el crecimiento continuo y sostenido. “El desafío consiste en asegurar que una relación madura siga generando valor tanto para los consumidores fidelizados como para las audiencias jóvenes que están descubriendo la marca”, afirma Vargas.

Eso exige, además, cuidar de manera permanente los elementos que sostienen la confianza en la marca, como la calidad y la expectativa que tienen las personas al consumir sus productos. No obstante, Vargas insiste en que, de cara al futuro, el reto también implica seguir analizando los cambios en los hábitos, las conversaciones culturales y las nuevas formas en que las personas se relacionan con las marcas.

“Ramo no está solamente en todo lo que ha construido, sino en su capacidad de seguir construyendo nuevas historias”, concluye el presidente de Productos Ramo.

Este artículo es una colaboración paga con Ramo.

Artículo publicado en la edición #506 de los meses de octubre y noviembre de 2026.

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