Según el más reciente Índice Global de Confianza del Consumidor de Ipsos, Colombia se ubicó en la cuarta posición mundial con 54 puntos, superada solo por India, Suecia y Malasia. El país registró un alza mensual de 5,4 puntos frente a mayo y un crecimiento interanual de 8,3 puntos, en un contexto marcado por las elecciones presidenciales.
Ipsos publicó los resultados de su más reciente Índice Global de Confianza del Consumidor, en el que Colombia registró el mayor incremento mensual entre los 30 países evaluados por la firma.
El Índice Global de Confianza del Consumidor (ICC) mide el optimismo y el pesimismo de los ciudadanos frente a la economía y sus finanzas personales. El estudio está vigente desde 2010 y se ha consolidado como una herramienta para entender la percepción ciudadana en momentos de crisis y recuperación.
La medición se realizó con base en las opiniones de 21.700 personas consultadas en 30 países de cuatro continentes. En la escala del índice, los consumidores optimistas otorgan 50 puntos o más, mientras que los pesimistas califican por debajo de ese umbral.
Según la más reciente medición, Colombia se ubicó en un promedio de 54 puntos, lo que la posicionó en el cuarto lugar a nivel mundial en confianza del consumidor, superada únicamente por India, Suecia y Malasia.
Mientras el promedio global del ICC en junio se situó en 47,9 puntos, reflejando un escenario de cautela en la percepción económica, Colombia mostró un aumento mensual de 5,4 puntos frente a mayo y un crecimiento interanual de 8,3 puntos respecto a junio de 2025. Ipsos asoció este comportamiento con los resultados de las elecciones presidenciales en el país.
Felipe Castro, director de Asuntos Públicos de Ipsos Colombia, señaló que en junio el país aumentó considerablemente su confianza y alcanzó un rango medio-alto dentro de Latinoamérica, por encima de Perú, Chile, Brasil y México. De acuerdo con Castro, los consumidores colombianos muestran un optimismo creciente en medio de la coyuntura política tras el resultado de las elecciones presidenciales.
En el resto de Latinoamérica, el comportamiento del índice reflejó un panorama heterogéneo. Brasil registró 53 puntos, con un leve repunte mensual, aunque arrastra una caída interanual marcada. México se mantuvo estable en el corto plazo con 51,7 puntos, pero evidenció retrocesos frente al año anterior.
Perú alcanzó 48,1 puntos, con un crecimiento interanual positivo. Chile y Argentina se ubicaron en los niveles más bajos de la región, con 41,2 y 37,4 puntos respectivamente, ambos afectados por caídas pronunciadas en los últimos doce meses.
En Europa, el escenario también estuvo marcado por contrastes. Hungría lideró con un repunte interanual de 16,9 puntos y un índice de 50,5 puntos, mientras que economías como Alemania, con 43,2 puntos, Francia, con 42,8, e Italia, con 43,7, registraron caídas significativas.
España reportó 49,7 puntos, con un aumento mensual, pero un retroceso frente al año anterior, en un contexto que Ipsos relacionó con las tensiones derivadas de la inflación y los ajustes fiscales internos.
En Estados Unidos, el índice de junio se ubicó en 49,1 puntos, con una caída mensual de 0,5 puntos y una anual de 4,2 puntos. Aunque el país se mantiene por encima del promedio global, el estancamiento reflejó riesgos persistentes en empleo e inversión percibidos por los consumidores.
Asia-Pacífico se mantuvo como la región más optimista, impulsada por dinámicas de crecimiento sostenido y mercados internos robustos. India lideró el ranking mundial con 63,8 puntos, seguida por Malasia, con 56,8, e Indonesia, con 52,9.
Corea del Sur registró 47,7 puntos, con un repunte interanual positivo de 6,2 puntos, mientras que Japón se mantuvo como el más pesimista de la región, con 38,5 puntos.
En África, Sudáfrica alcanzó 44,5 puntos, con una baja anual de 1,9 puntos, lo que para Ipsos confirma la vulnerabilidad de las economías emergentes frente a la volatilidad global y la necesidad de políticas que fortalezcan la confianza ciudadana.
Para Castro, los datos recogidos por Ipsos a nivel global muestran que la confianza del consumidor es un indicador útil para anticipar tendencias de inversión, consumo y empleo, y que la percepción de las personas resulta esencial a la hora de tomar decisiones corporativas y diseñar estrategias de crecimiento.