sábado, mayo 18, 2024
Felipe Forero

¿Sabe usted cuál es la narrativa de su empresa o negocio? Aunque podríamos comenzar con otra pregunta más sencilla: ¿sabe usted qué es narrativa en un entorno corporativo y de marca? Y una más: ¿Conoce cómo se usa la narrativa para lograr avances estratégicos en sus negocios?

Si sus respuestas a estos tres interrogantes fueron negativas, es clave que siga leyendo esta columna. Porque la narrativa estratégica es la herramienta de comunicación y de negocios más útil que puede implementar para el crecimiento de su marca.

La narrativa es la historia central con la que una marca se relaciona con sus audiencias. Dice quiénes somos cómo proyecto, por qué existimos y qué nos hace únicos. La narrativa es el punto de vista que elegimos para mirar el mundo y desde ahí desplegar nuestras acciones. ¿Qué valores defiende nuestra marca? ¿Cuál es la motivación de sus líderes? ¿Cómo beneficiamos a nuestros clientes y a la sociedad?

Una de las narrativas de marca más famosas ha sido la de Dove, que además obligó a sus competidores en el sector de cuidado personal a replantear su forma de comunicarse. La narrativa “Belleza Real” rompió con los esquemas de belleza de las modelos de cuerpos delgados y les abrió las puertas a las mujeres reales, que sin complejos modelaban en comerciales y desfiles de la marca. Empoderó además a mujeres de todas las edades para aceptar su cuerpo como era y a no dejarse estigmatizar por falsos ideales publicitarios. Una narrativa poderosa y disruptiva que forzó a otras marcas a alinearse con los nuevos conceptos para no quedarse del lado de la superficialidad y la obsesión corporal. Durante casi una década, Dove controló la narrativa de su segmento, con un crecimiento de marca exponencial y logrando una conexión emotiva y única con sus compradoras.

Eso es narrativa estratégica. Definir una historia central de marca que sea innovadora, que conecte con las necesidades de nuestros clientes, y que incluso vaya más allá, aportando mensajes positivos para la sociedad.

Dice Robert McKee, gurú de los guiones de Hollywood, que “ninguna cultura puede avanzar sin una narrativa sincera e intensa”. Y que las narrativas débiles y vacías producen decadencia. Extrapolándolo al terreno corporativo, sueño con empresas que diseñen y vivan narrativas potentes e inspiradoras, que le generen un valor estratégico a la marca y que, al tiempo, aporten en la transformación hacia un mejor país. Está en nuestras manos: es hora de controlar la narrativa.

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