sábado, mayo 18, 2024
Vicepresidente de mercadeo y comercial de Juan Valdez

A lo largo de mi trayectoria profesional en marketing, he encontrado un punto clave que comparten las campañas exitosas: la simplicidad.

La capacidad de reducir los “problemas”, no solo ha sido clave en mi éxito personal, sino también el factor diferencial de mi enfoque hacia marketing. Es por esto que contradigo un poco la creencia popular y sostengo que la verdadera genialidad está en simplificar y la complejidad está sobrevalorada.

La esencia de simplificar radica en comprender profundamente el problema o tema que se quiere tratar. Solo así, se logrará encontrar la verdadera solución a la necesidad, además se podrá generar una comunicación clara y concisa que captará y persuadirá a las audiencias que cada vez están más saturadas de estímulos.

Alcanzar la simplicidad no es tarea fácil o de solo una persona, por eso debemos orientar a nuestros equipos de trabajo a encontrar lo realmente fundamental de una idea. Si a nuestro equipo creativo le toma una hora explicar una campaña, ¿cómo esperamos que un consumidor la comprenda en un minuto? Esto es lo que nos debemos preguntar.

Ahora bien, ¿cómo podemos comunicar asertivamente sin necesidad de saturar, ser repetitivo o en muchos casos, aburrir? Para dar respuesta a este cuestionamiento compartiré cuatro herramientas que han sido fundamentales para lograr la simplificación en la comunicación y el marketing.

La primera, y una de las más relevantes para mi, es “menos es más”. Aunque suene cliché es importante interiorizar la necesidad de tener menos componentes pero más significativos. Un claro ejemplo de esto son los grandes inventos de la humanidad, que si los analizamos, no solo generaron valor sino que son aportes que vienen de ideas sencillas con una ejecución simple.

Calidad sobre cantidad es la segunda herramienta. Enfocarse en los aspectos más esenciales y poderosos de nuestras ideas, no solo nos ayudará a simplificar el mensaje sino que lo hará más impactante y memorable. En lugar de saturar a la audiencia con un alto volumen de mensajes, debemos ofrecer contenido que resuene. Priorizar la calidad sobre la cantidad en el marketing y la comunicación conlleva a construir campañas sólidas, que resuenen y conecten con el consumidor.

El tercer aspecto que considero que aporta gran valor a la co creación de ideas simples, pero poderosas, es la humildad. Creo fielmente que sembrar una idea requiere de muchas manos que la cultiven y la nutran. La humildad en el marketing y en la vida, fomenta relaciones duraderas y nos permite valorar los aportes de quienes nos rodean. Necesitamos convertir la autenticidad y la transparencia en diferenciadores, es necesario adoptar una actitud humilde que implique escuchar las necesidades y preocupaciones del público priorizando la empatía sobre el afán de las ventas.

La cuarta herramienta es pensar fuera de la caja. Esta acción nos lleva a conocer a profundidad el problema o la necesidad para abordarlo de manera innovadora y creativa. Nos permite desafiarnos a ir más allá de lo que podríamos plantear normalmente y buscar estrategias disruptivas que nos permitan llegar a nuestras audiencias por diferentes canales. Pensar fuera de la caja nos permite impulsar la creatividad y resaltar dentro de la avalancha de información que existe en la actualidad.

Sin duda alguna, nuestro desafío más grande es encontrar la simplicidad en medio de la complejidad. Las ideas simples tienen un poder extraordinario, son las que cambian el juego, las que se quedan en la mente de nuestra audiencia, las que inspiran y generan una verdadera conexión. Es por esto, que para mi la simplicidad no es solo ese ideal al que debemos aspirar en nuestras campañas, es la base de la humanización de las marcas.

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