lunes, mayo 20, 2024
Jairo Vargas

Desde creadores de contenido, agencias y productoras tienen ahora acceso a herramientas innovadoras que les permiten ofrecer experiencias más cautivadoras y personalizadas a sus clientes, gracias a la Inteligencia Artificial.

La IA llegó para revolucionarnos. El acceso a herramientas de inteligencia artificial nos da múltiples posibilidades en el momento de enriquecer los contenidos que tanto creadores, como agencias y productoras, realizamos para nuestros clientes en materia de contenidos, de audio y de música. Sin embargo, debemos considerar que estas herramientas se encuentran en etapa inicial, es decir; les falta aún mucho desarrollo para llegar a ser profesionales y más si tenemos en cuenta el vacío jurídico que es sin duda, donde más se tiene que trabajar para tener la tranquilidad de utilizar estas herramientas con calma y en provecho de las marcas y usuarios.

Innumerables desarrollos en el mundo como: Moises, Vocal remover, Adobe podcast entre muchas otras, ofrecen herramientas de mejoras en las grabaciones, así como la posibilidad de remover o aislar grupos de instrumentos o la voz de cualquier canción muy rápidamente. Lo interesante de todos esto es que la integración a futuro con otro tipo de herramientas de IA va a permitir la verdadera revolución en la generación de contenido. Hasta donde he podido ver en algunos artículos y canales de desarrolladores, la manera de producir todo, es lo que realmente va a cambiar.

Por ejemplo, al realizar un podcast a través de un guion que se introduce en una herramienta como la de Adobe podcast (por ahora versión beta) que promete en un futuro también sumar e integrar voces en vivo en cualquier lugar del mundo. Es decir, la posibilidad de interactuar con lo que alguien piensa mientras una voz sintetizada habla por él, y lo que alguien en tiempo real opina sobre ese mismo tema y generar un contenido que la herramienta, edita, musicaliza (con una música generada por otra herramienta de IA) y todo se mezcla y se masteriza para ser publicada por otra herramienta de IA, que analiza la audiencia interesada en el tema y la lleva a los medios necesarios para lograr el mayor alcance posible.

Para los creadores de contenido todo esto puede ser abrumador y para algunos también generar miedo o zozobra; pero sin duda, es algo que veremos llegar tarde o temprano. No se trata de entrar en pánico, ni de salir corriendo a buscar otro oficio, simplemente creo que es el momento de empezar a indagar y a estudiar estas herramientas para así entenderlas y ser inteligentes en como ofrecer a nuestros clientes una optimización y mejora en el desarrollo de nuestro servicio.

Es el típico ejemplo de la lucha entre Uber y las demás plataformas de transporte con los taxistas en todos los países del mundo: Llegaron y se quedaron, pero tampoco se acabaron las empresas de taxis que lograron entender una manera diferente el competir utilizando las plataformas para también ofrecer sus beneficios a sus clientes.

Entonces, que no cunda el pánico.

Las marcas necesitan cada vez más contenido pero contenido eficiente y diferencial de su competencia y eso solamente creo que es posible al utilizar algo que difícilmente una IA pueda llegar a tener: Sensibilidad. Incluso en el momento de juzgar una pieza, tenemos que apelar a esa sensibilidad del dueño de la marca para que el mensaje esté alineado con su estrategia de producto. Sin embargo, muchas marcas que seguramente necesitan un gran volumen de piezas o mensajes diarios implementan desde ya herramientas de IA para generar ese gran volumen de piezas sin tener en cuenta esa sensibilidad que es el insumo esencial en la generación de contenido. Es simple, un contenido nos mueve y nos emociona o no, y eso por ahora, no lo veo tan probable con los desarrollos de IA que he explorado.

Ahora bien, en materia de propiedad intelectual, el vacío es grande ya que no es claro a quien puede pertenecer parte de ese contenido de música, imágenes y videos generados por herramientas de IA.

Recientemente, algunos de los sellos disqueros más importantes emprendieron las primeras batallas jurídicas por la utilización de voces sintéticas de sus artistas en creaciones de usuarios que utilizaron herramientas de IA para generar contenido. Si bien se demostró la gran posibilidad que las herramientas tienen, los derechos sobre las grabaciones y las obras es un tema que apenas empieza a cambiar globalmente y tendrá que tomarse mucho tiempo antes de que se implemente globalmente frente a esta nueva forma de producir contenido.

Frente a esto, las disqueras encontrarán sin duda una gran posibilidad de generar más ingresos al generar nuevo contenido de sus artistas, así ellos no estén en este mundo y veremos también los videos de estos artistas como si estuvieran más vigentes que nunca. En conclusión, los artistas no morirán.

Insisto, el contenido es el rey y el contenido que manda es el que realmente logra emocionar a la audiencia. En nuestras manos está sacarle a estas herramientas el mayor provecho a favor de nosotros y nuestras marcas siempre con una visión precavida y atenta frente a los vacios jurídicos y los cambios que se sumen en regulaciones sobre la misma para evitar trasgredir límites que puedan llevarnos a sanciones o multas.