La Industria Licorera de Caldas (ILC) consolidó en 2025 un crecimiento impulsado por la apertura del mercado de aguardientes en Colombia, un cambio que amplió su alcance territorial y modificó la dinámica de la categoría.
Según cifras de la compañía, la ILC cerró el año con ventas totales de 51.464.894 unidades, lo que representa un crecimiento del 31% frente a 2024. En ingresos operacionales alcanzó $499.478 millones (+31%), con una utilidad neta de $85.132 millones, 30% superior al año anterior.
Para Diego Angelillis Quiceno, gerente general de ILC, el desempeño responde a decisiones estratégicas tomadas tras la apertura del mercado:
Aprovechar la apertura de fronteras, innovar constantemente y mantener el orgullo de ofrecer productos con calidad mundial
Uno de los efectos más visibles de este cambio fue la expansión del Aguardiente Amarillo de Manzanares, que registró ventas por 25.888.252 unidades, con un crecimiento del 87% frente a 2024. En paralelo, el ron continúa como eje del negocio. Actualmente, de cada 100 botellas de ron vendidas en Colombia, 85 corresponden a Ron Viejo de Caldas.

Exportaciones y operación
La internacionalización también mostró avances. La ILC reportó exportaciones por más de 2,5 millones de unidades reducidas, la cifra más alta en su historia, con un crecimiento de 39,8% frente al año anterior.
En producción, la compañía alcanzó 52.052.598 unidades reducidas y más de 65 millones de unidades comerciales, niveles récord para la organización.
Innovación como palanca
Durante 2025, la ILC desarrolló nuevas extensiones de marca y alianzas en categorías complementarias. Entre los lanzamientos se encuentran León Dormido Doble Roble —su referencia más premium— y colaboraciones con compañías como Zenú, Colcafé y MonteRojo para productos con sabor a ron.
De acuerdo con Angelillis, esta estrategia responde a un cambio en el consumidor: “Hoy el consumidor colombiano es un consumidor informado… va buscando experiencias, calidad y momentos que se alarguen en el tiempo”.
Sostenibilidad y origen: el activo estructural
Parte del diferencial de la ILC está en su operación dentro de una reserva natural de 256 hectáreas, donde nacen decenas de manantiales provenientes de las laderas del Nevado del Ruiz. De estas fuentes hídricas, la compañía toma una proporción mínima de agua para sus procesos productivos, manteniendo el flujo natural del ecosistema.
Según explica Diego Angelillis Quiceno: “Tenemos 68 manantiales de agua… y solo tomamos una parte muy pequeña. Toda el agua sigue su curso para el resto del ecosistema y las comunidades”.
Este entorno alberga cerca de 200 especies de aves y 167 especies de flora, además de especies endémicas como un tipo de anturio negro identificado en la reserva. La presencia de bioindicadores naturales —como la rana chocolate y el mirlo acuático— funciona como señal de la pureza del agua, ya que estas especies solo habitan en ecosistemas con condiciones ambientales específicas.
Si hay rana chocolate y mirlo acuático es porque el agua es absolutamente pura
Señala Angelillis.
Este modelo le ha permitido a la compañía obtener certificaciones como la huella de agua bajo estándares internacionales, un reconocimiento que valida la gestión del recurso hídrico y su bajo impacto en el entorno.
Arranque de 2026 y contexto regulatorio
El inicio de 2026 estuvo marcado por la incertidumbre frente a medidas fiscales que impactaban el precio de los licores. En ese contexto, la compañía ajustó su operación durante enero mientras se definían las decisiones regulatorias.
Tras la suspensión de la medida, la ILC reactivó su operación comercial y reportó crecimiento en el primer trimestre frente al mismo periodo del año anterior.

Metas y prioridades
Para 2026, la compañía proyecta ventas cercanas a 54 millones de unidades y exportaciones por 3,4 millones de unidades reducidas.
Entre sus prioridades se encuentran:
- Mantener el liderazgo en la categoría de ron
- Consolidar el crecimiento del Aguardiente Amarillo
- Expandir su presencia en el segmento de ready to drink (RTD)
- Fortalecer la internacionalización
También se contempla el desarrollo de experiencias de marca como “La Ruta del Origen”, una estrategia que abre las instalaciones de la compañía al público, y la implementación de un sello inteligente de seguridad para productos.
Un vínculo que trasciende el producto
Más allá de los resultados financieros, la ILC mantiene un vínculo con su lugar de origen que se traduce en reconocimiento de marca.
Pregúntele a cualquier caldense por la Licorera o por el Ron Viejo de Caldas… hay un orgullo natural. Es una empresa que ha estado ahí toda la vida
Afirma Angelillis.
Ese arraigo —construido entre tradición, presencia local e impacto económico— ha convertido a la marca en una referencia constante dentro de su mercado de origen, al tiempo que busca replicar ese posicionamiento en nuevos territorios.
Sobre los retos del sector, Angelillis señala:
El reto hoy no es solo vender un producto, sino lograr una conexión con el consumidor y generar experiencias memorables en torno al consumo responsable
Consumo y categoría

El comportamiento del consumidor ha evolucionado hacia decisiones más informadas y segmentadas. Según la compañía, hay una mayor valoración por la calidad y una tendencia hacia consumos más moderados.
En este contexto, la categoría de aguardiente continúa siendo la de mayor volumen en el país, mientras el ron mantiene su relevancia dentro del portafolio de la ILC.
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