La compañía se lo entregó a J Balvin con la primera canción que grabó el artista, como pieza central de una edición especial de la chupeta que se lanza en 15 países.
Un disco de vinilo almacena el sonido en surcos de pocas micras de profundidad, y la aguja convierte cada irregularidad de esos surcos en audio al recorrerlos. Colombina llevó ese principio al caramelo duro, un material que se quiebra, absorbe humedad y se deforma con el calor. La compañía produjo un long play a escala real hecho por completo de Bon Bon Bum, que gira en un tocadiscos, reproduce sonido y conserva el sabor a fresa de la chupeta.
El disco salió de la planta de confitería que Colombina tiene en La Paila, en Zarzal (Valle del Cauca), y su fabricación requirió 40 chupetas. Mauricio Escobar Vukonic, vicepresidente corporativo de mercadeo de Colombina, asegura que la industria de la confitería no registra un antecedente conocido de un objeto similar.
La compañía mantiene en reserva los detalles técnicos del proceso. Para lograr un disco comestible que se pueda reproducir, el equipo tenía que resolver a la vez problemas de ingeniería de alimentos y de acústica: el caramelo debía quedar lo bastante rígido para resistir la aguja, los surcos necesitaban la definición suficiente para guardar el audio y el sabor tenía que sobrevivir a la fabricación.
Según Escobar Vukonic, J Balvin quiso comprobar el invento en cuanto lo recibió: “J Balvin probó de inmediato si el objeto realmente reproducía sonido apenas lo tuvo en las manos”. La marca tomó esa reacción como la mejor prueba de que el disco funcionaba.
Alrededor del vinilo, Bon Bon Bum y el artista lanzan una edición especial de la chupeta que Colombina presenta como un pedazo simbólico del disco y como un reconocimiento al recorrido de José antes de convertirse en artista, a la persona que “sintió su bum” y luchó por sus sueños hasta alcanzarlos.
La edición especial trae empaque y chicle amarillos, y el caramelo lleva grabada la carita feliz de la identidad visual del artista. El sabor sigue siendo fresa, el clásico de la marca y el favorito de J Balvin. Colombina proyecta vender 55 millones de unidades.
El disco se suma a otras apuestas de Bon Bon Bum, como las colaboraciones de producto con Tajín y Postobón, la Copa Bon Bon Bum y el equipo profesional de gaming Bon Bon Bum Contra. Ninguna de esas iniciativas había convertido la chupeta en otro objeto. Con el vinilo, la alianza con el artista pasa por el producto mismo, que se vuelve el soporte de su música.