sábado, mayo 18, 2024
Director General BCW Colombia

Hace algunos meses escribí en este mismo medio una columna que daba cuenta de la importancia de contar con datos certeros y claros como punto de partida para generar una estrategia de comunicación inteligente, asertiva y coherente con los intereses de la organización y sus públicos.

Releyendo el artículo, hoy vuelvo a suscribir cada uno de los puntos expresados en aquella ocasión y sigo pensando que: “en la evolución natural de la comunicación, aquellos que no tengan en cuenta la recolección y el análisis de datos están en inferioridad de condiciones. Todas las organizaciones deberán recorrer este camino y adaptarse a la nueva realidad con equipos internos o consultoras externas (este suele ser la opción más conveniente en cuanto a recursos y tiempo) que puedan brindar un buen análisis de datos para tomar las mejores decisiones.”

Ahora bien, contar con los datos, realizar el análisis y utilizar esa información, no significa que debamos olvidarnos de los factores más importantes: la vida y el mundo real. Muchas organizaciones y dirigentes políticos hoy están pendientes (y son casi esclavos) del “tone of voice”, los “likes”, los “repost”, el clipping y los algoritmos de las herramientas digitales, pero olvidan que hay un mundo mucho más vasto fuera de las redes y de los medios que también debe obtener su atención.

No debemos hacer mucho esfuerzo para encontrar ejemplos de organizaciones y, sobre todo de dirigentes políticos, que pasan horas de su vida posteando, reposteando, likeando y contestando a personas que, en su mayoría, piensan igual que ellos, afirman lo que les conviene escuchar y son parte de ese micro-mundo. Creen, piensan, actúan y, lo que es peor, muchas veces toman decisiones muy importantes basadas en lo que ven en ese mundo mediado. Todo esto, amparado en algoritmos, fórmulas matemáticas y conexiones que, habitualmente, presentan una visión distorsionada y, fundamentalmente, parcializada de la realidad.

Por eso no nos debe sorprender que, en el momento de las ventas, de ser candidatos o de tener gestionar los destinos de sus países o ciudades, esas mismas organizaciones o dirigentes políticos no logren generar los resultados o cumplir con sus objetivos en consonancia con el éxito que creen obtener en las redes, en los medios y en el mundo virtual.

Esto nos lleva a un punto crucial de nuestro rol como comunicadores que, en algunos casos, no terminamos de ver con total claridad. La comunicación no es exitosa si genera mucho posteos, o muchas conversaciones, o muchos likes, o si aparecemos en la portada del periódico más importante del país. Desde ya que todo eso es muy importante y es vital para nuestro trabajo, pero no deja de ser un medio para alcanzar un resultado determinado.

La comunicación es exitosa sólo si todas sus acciones colaboran y contribuyen a alcanzar los objetivos de gestión o de negocio.

Tenemos la necesidad de no permitir que nos atrape por el espejismo de lo virtual o lo mediático. Debemos dejar de pensar que, porque tenemos éxito en ese campo (que realmente es muy importante), estamos comunicando de manera correcta. En el mundo y sobre todo en nuestros países, hay una multitud silenciosa que, aunque no participe en las redes opinando o no haga escuchar su voz de marea proactiva, es muy importante y debe ser un objetivo central de nuestro trabajo.

Desde ya que podemos potenciar a la comunicación con las herramientas tecnológicas y el análisis virtual, pero no debemos olvidar que es una ciencia social donde intervienen muchísimos más factores que las redes o los medios. Contar con datos y certezas es un deber para comenzar a plantear hacia donde vamos; pero tener la capacidad de analizarlos, ponerlos en contexto y compararlos con los que vemos día a día en el contexto de “la calle” y en las relaciones personales también es una obligación para realizar nuestro trabajo de una manera integral y sin sesgos.

Contar con un análisis integral, contemplar todas las variables, tener en cuenta lo virtual, pero sin dejar de lado lo “real”, pensar desde lo que necesita la organización pero también desde lo que necesitan nuestros públicos; son factores fundamentales a la hora de plantear una estrategia exitosa que genere likes, reposteos y seguidores, pero que también tenga consecuencias positivas en los negocios de la organización y/o en la gestión del dirigente.