viernes, agosto 19, 2022
Liliana Fernández

Innovación, transformación, tecnología, desarrollo, entre muchas palabras que a diario se mencionan en todos los sectores empresariales, son conceptos que invitan e impulsan a genios de diferentes ramas a trabajar en nuevas formas de hacer las cosas.

Temas como 5G, cloud, inteligencia artificial y big data nos demuestran que, definitivamente, se vale experimentar, retarse y curiosear en todo aquello que nos resulta desconocido para así romper con lo tradicional y moverse hacia lo nuevo. Hoy más que nunca tenemos las herramientas y medios para que no dudemos a la hora de desarrollar cualquier idea. Y es que, en un mundo dinámico, lleno de posibilidades, en el que las únicas barreras que existen son mentales, la economía se impulsa desde lo novedoso: los grandes jugadores del mercado son los que se atrevieron a innovar, a pensar en el futuro y a desarrollar soluciones a necesidades que como consumidores no sabíamos que teníamos, pero que hoy, son imprescindibles en el quehacer diario de millones de personas.

Las ideas están. Hay que ponerlas sobre la mesa: investigar, planear, desarrollar y mantener en marcha los planes que como empresas y consumidores tenemos en la cabeza. Desde la construcción de nuevos productos y servicios, pasando por la comunicación ágil, eficiente, clara y bilateral que nos permite evaluar y mejorar casi que, en tiempo real, como jugadores del mundo empresarial, ¡estamos obligados a entender y si no lo entendemos a explorar! curiosear.

El poder de la información, de la economía y de la innovación pertenece a los curiosos, a los creativos que no temen pensar colateralmente, a los amantes de lo nuevo. El viejo refrán que decía «la curiosidad mató al gato» no aplica hoy en día, lo que puede matar a cualquiera es el miedo a lo desconocido, el no atreverse a explorar experimentar e innovar.

No se trata de los nuevos consumidores, ni de las nuevas generaciones, ellos ya tienen la fortuna y ventaja de disfrutar hoy en día lo que, por años, curiosos innovadores se atrevieron a desarrollar. De lo que se trata es de creerse el cuento y continuar creando y trabajando por lo que hace algunos años parecía ciencia ficción. No todo se ha inventado.

Grandes marcas, emprendimientos, medios y consumidores, retándose en tiempo real, hacen que el escenario sea perfecto para que solo los que se atrevan a ver más allá de lo que se considera vanguardia, destaquen y sobrevivan en un mundo hiperconectado. Estamos en un entorno lleno de información y ávido de disfrutar de esos inventos que seguirán cambiando la vida humana y retando a los futuros curiosos que están por nacer, a desarrollar esas ideas que, aunque parezcan ciencia ficción, estoy segura, se pueden tangibilizar.

Análisis de datos, dashboards, documentos vivos, así como información personalizada, sumados a la necesidad de alcance y enganche o personalización, son temas que desde hace años ya son identificables, medibles y permiten virar un plan de comunicaciones, un concepto creativo, plantear un evento y mantener foco cada vez más claro ante audiencias, clientes y marcas hiperconectadas. Las herramientas están, el talento existe, lo que no nos podemos permitir es pensar que estamos innovando cuando aplicamos lo ya inventado. Lo realmente retador es pensar en qué podemos crear, co-crear y cambiar.

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