Mientras la inteligencia artificial se democratiza, las marcas enfrentan un nuevo desafío: aprender más rápido que su competencia. Para Sebastián Jasminoy, CEO de Fluvip, esa será la ventaja más difícil de copiar.
“Dentro de muy poco tiempo, todas las empresas tendrán acceso a la misma inteligencia artificial. Lo único que no podrán copiar será todo lo que hayan aprendido usándola”. Conesa idea, Jasminoy resume el cambio que está viviendo el marketing. La IA dejará de ser el diferencial, porque estará disponible para todos; entonces, la ventaja estará en convertir cada campaña, cliente e interacción en conocimiento para decidir mejor.
Mientras los consumidores ya conviven con la inteligencia artificial, muchas empresas siguen enfocadas en implementarla. Para Jasminoy, el reto no es adoptar tecnología, sino construir organizaciones capaces de usar la IA para aprender continuamente.
En ese contexto, las campañas con creadores de contenido dejan de ser acciones aisladas para convertirse en sistemas de aprendizaje. Cada interacción aporta información para entender qué formatos, audiencias y perfiles generarán mejores resultados. Por esto, la IA convierte cada campaña en entrenamiento para la siguiente.
Este cambio también redefine el influencer marketing. Durante años, el foco estuvo en el alcance y los seguidores; ahora, estará en entender qué contenidos generan resultados y cómo replicarlos, y que la creatividad seguirá siendo esencial, respaldada por datos. Las marcas competirán por construir el mejor sistema para aprender de ese contenido.
Para Jasminoy, esta evolución impulsará el contenido generado por usuarios (UGC). A medida que la IA reduzca el costo de producción de contenido, la autenticidad será aún más valiosa. Las marcas podrán generar miles de piezas en minutos, pero la confianza seguirá construyéndose a través de personas reales. La IA puede producir contenido. La confianza sigue siendo humana.
Esta transformación también cambiará la forma de operar de las empresas, afirma el CEO de Fluvip. Equipos más pequeños gestionarán operaciones más grandes, gracias a la automatización. Incluso, cuando producir contenido esté al alcance de todos, el diferencial será convertir cada campaña en aprendizaje.
En cinco años, nadie preguntará qué IA usa una empresa. Preguntará qué aprendió con ella.
Este artículo es una Colaboración paga con Fluvip.
Artículo publicado en la edición #505 de los meses de agosto y septiembre de 2026.