martes, agosto 25, 2026
Laura

Hay una escena de Monsters, Inc. que me encanta: Mike Wazowski por fin logra aparecer en la portada de una revista. Después de tanto esfuerzo, corre emocionado a verla... solo para descubrir que el código de barras tapa completamente su cara.

Y él grita: "¡Aparezco en la portada!"

La escena es divertida porque refleja algo muy humano: a veces nos obsesionamos tanto con llegar a un lugar que olvidamos preguntarnos qué vamos a hacer después de conseguirlo.

Alineado a eso, hace unos días leí una frase de Neil Patel que se ha repetido bastante en conversaciones sobre marketing: "Si una marca no aparece dentro de la respuesta de la IA, es invisible."

"Si una marca no aparece dentro de la respuesta de la IA, es invisible."

Tiene sentido. Cada vez más personas no empiezan una búsqueda en Google, sino preguntándole directamente a una inteligencia artificial qué celular comprar, qué restaurante visitar o qué empresa contratar. Si tu marca no hace parte de esa respuesta, probablemente tampoco haga parte de la decisión.

Pero esa idea me hizo pensar en otra forma de invisibilidad que veo con frecuencia desde las relaciones públicas. Una mucho más cotidiana.

Hay clientes que llegan con un objetivo muy claro: quieren aparecer en la portada de un medio relevante, conseguir una entrevista o convertirse en noticia. Y ese objetivo está bien. Después de todo, lograr una publicación en un medio con credibilidad sigue siendo uno de los mayores activos que puede conseguir una marca.

El equipo de PR trabaja durante semanas para hacerlo posible. Construye la historia, encuentra el ángulo, conecta con el periodista, coordina entrevistas y, finalmente, la noticia sale.

Objetivo cumplido.

Pero, curiosamente, es ahí donde muchas veces termina la historia.

La marca no comparte la publicación en sus redes sociales.

No la envía a sus colaboradores.

No la utiliza como argumento comercial.

No la convierte en contenido para LinkedIn.

No la incluye en su newsletter.

No la pauta.

No la reutiliza.

Simplemente espera el informe de resultados para contar cuántas notas obtuvo ese mes.

Y siempre me pregunto lo mismo: ¿para quién queríamos esa publicación?

Porque conseguir una nota en un medio no debería ser la meta. Debería ser el comienzo de una conversación.

Durante años entendimos las relaciones públicas como un ejercicio para conseguir cobertura. Hoy creo que deberíamos entenderlas como una herramienta para generar contenido con credibilidad.

La diferencia es enorme.

Cuando un periodista publica una historia sobre una marca, le presta algo que la publicidad difícilmente puede comprar: validación. Pero esa validación tiene un alcance limitado si la propia empresa no decide ponerla a circular.

En otras palabras, la credibilidad la construyen los medios; la amplificación la construyen las marcas.

Y una necesita de la otra.

Por eso me hizo tanto sentido la reflexión de Neil Patel.

Así como una marca que no aparece en las respuestas de la inteligencia artificial pierde oportunidades de ser descubierta, una marca que no amplifica aquello que ya consiguió a través del PR también termina siendo invisible.

Al final, la reflexión de Neil Patel aplica mucho más allá de la inteligencia artificial. La invisibilidad no siempre ocurre porque una marca no logra convertirse en noticia. Muchas veces ocurre porque, después de lograrlo, la propia marca deja que esa historia pase desapercibida.

Así que, la próxima vez que consigas esa portada, esa primera página o esa entrevista que tanto buscabas, haz como Mike Wazowski.

Cuéntaselo a todo el mundo.

Porque aparecer en la portada es un gran logro.

Pero lograr que todos sepan que apareciste en ella... ese es el verdadero trabajo.

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Miguel Dallos
Leonardo
Camilo Herrera
Fabian ruiz