sábado, julio 20, 2024

Todos tenemos un aliado o un profesional preferido para hablar de tendencias. Aunque este es uno de mis temas preferidos, hoy quiero abordar la mentalidad de cambio, elemento fundamental para que esas tendencias tengan un espacio fértil donde florecer en negocios y equipos de trabajo.

Liderar el cambio organizacional en los equipos de trabajo es una de las habilidades más necesarias para lograr equipos y empresas exitosas, lugares donde sufrimos de esquizofrenia corporativa (término con el que defino ese sentimiento que genera una ansiedad tóxica a la hora de tomar decisiones en este mundo en que debemos aprender que nada está escrito en piedra; pero necesito de la experiencia para navegar la tormenta). En ningún colegio, universidad o curso por internet, se enseña a navegar esta tormenta, ya que esa habilidad se desarrolla con la experiencia e, incluso, con la experimentación, materia que vamos pasando, raspando apenas.

Nuestro cerebro está hecho para evitar los cambios, buscar la estabilidad, la zona de tranquilidad y relajación, ya que es donde menos recursos usamos y donde nuestra energía se guarda para los momentos en que más los necesitamos. Infortunadamente, este mundo caótico nos está pidiendo a gritos que nos adaptemos y rápidamente. Tenemos que perder nuestro trabajo para valorar nuestras capacidades; toparnos con un jefe que no valore nuestro trabajo para que nosotros mismos lo hagamos. Por esto, esta nueva realidad nos pide tener experiencia en muy poco tiempo y aprender la lección casi de inmediato o terminaremos decepcionados, con enfermedades mentales que no sabemos tratar o que no queremos enfrentar.

Para ustedes y sus equipos de trabajo, estas herramientas son un buen punto de partida. Debemos sacar el mejor provecho de estas nuevas condiciones del mundo, que permitirán que vayamos más rápido y más lejos.

  1. Aceptar que el cambio es una constante, naveguemos la tormenta. En este mundo, una de las habilidades más relevantes es aceptar que hay cosas que no podemos cambiar y fluir con ellas, no sabemos hacia dónde vamos en todo momento y eso incluye a los líderes de la compañía. Hay que confiar en nuestras capacidades actuales, nuestros objetivos compartidos y sobre todo trabajar en nuestras capacidades forjadas de la experiencia. Las generaciones de transición pueden trabajar juntas.
  2. Tener siempre sentido de urgencia. Esperar hasta cuando el competidor haga algo o a que las cosas se vayan dando, definitivamente, no es para el mundo moderno. Todo pasa en un abrir y cerrar de ojos, por lo que estar siempre atento al entorno, a los cambios, a la competencia, a los nuevos conocimientos y buscar formas ágiles de aprenderlas, usarlas e, incluso, descartarlas es vital. Nada más cierto que al camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
  3. Curiosidad. ¿Ya tiene herramientas para medirla y promoverla en su equipo? Si la respuesta es no, amig@ lector@, corra, mij@, que ya está tarde. Wikipedia la define como “un comportamiento instintivo natural, evidente por la observación en muchas especies animales, y es el aspecto emocional en seres vivos que engendra la exploración, la investigación y el aprendizaje”. Este comportamiento, esta emoción –incluso más importante que la creatividad– es la actitud y la aptitud que debemos promover en los empleados; debemos medirla, activarla y sobre todo promoverla. Conviértala en un hábito, parte de los valores de la empresa.
  4. Debemos generar equipos más autogestionables. Pero no lo diga solamente: deje que sus equipos hagan cosas sin que usted esté de acuerdo; deje que se equivoquen; deje que –incluso– le cueste un poquito. Hoy necesitamos talentos que puedan realizar diferentes tareas y que se unan en pro de un objetivo, pero que no necesiten revisión o control constante. Pero ¡ojo! No disfracemos el micromanagement con la incapacidad de entregar el control de las situaciones a los equipos de trabajo. Los líderes actuales necesitan trabajar mucho más tiempo en abrir el camino y en enfocar los esfuerzos para llevar sus organizaciones a lugares más retadores. Tener líderes que quieran mandar a los equipos –no guiarlos– retrasará el cambio. Lo han hecho en muchas industrias locales en los últimos años, pero evitar lo inevitable es imposible y costoso.

Como vemos a nuestro alrededor, las tendencias seguirán siendo parte de nuestra vida. Estamos en un decisivo momento de transición de la humanidad; si queremos tener un futuro en nuestros equipos y organizaciones, debemos sumar diferencias, multiplicar conocimientos que no sabemos, entender que lo que hoy vivimos no será lo que nuestros hijos vivirán: Por eso, cómo actúe hoy como líder marcará la diferencia entre tener futuro y quedarse en el camino.

Artículo publicado en la edición #492 de los meses de junio y julio de 2024.

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