Consumidores se muestran conservadores ante innovación tecnológica de las marcas

Una postura conservadora de los consumidores frente a la implantación de nuevas tecnologías fue uno de los principales hallazgos del más reciente informe Retail 2025, realizado por Oracle.

La inclusión de procesos de automatización de datos, drones, impresiones 3D, internet de las cosas y realidad virtual por parte de las marcas para ofrecer experiencias diferenciadoras a sus clientes, promete revolucionar la relación de consumo en los próximos años. Sin embargo, la confianza y el control de la experiencia por parte de estos últimos se posicionan como piezas clave para la adopción de estos avances.

El consumidor no se muestra incómodo ante la posibilidad de un futuro en el que la tecnología inteligente sea más audaz, la velocidad de compra y entrega se vuelva más rápida y la personalización basada en datos individuales se perfeccione, pero antes de llegar a este según Mike Webster, vicepresidente senior y gerente general de Oracle Retail y Oracle Hospitality “las marcas deben concentrarse en establecer cimientos sólidos para ganar la confianza de sus clientes”.

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El estudio identificó que una experiencia de compra en la que el usuario visite la tienda de su preferencia mediante realidad virtual, o recibir una lista de productos para su aprobación por parte del supermercado, es para 6 de cada 10 personas encuestadas una opción viable y cómoda, pero al momento de enfrentarse a un escenario de adquisición automatizada en el que las marcas pudieran llegar a tomar un decisión basadas en datos e historiales de consumo sin una previa autorización del cliente, 5 de cada 10 lo consideraron invasivo.

Por otra parte, el uso de drones que permita recibir al momento productos o contar con sugerencias impresas tridimensionalmente de los mismos, es para 7 de cada 10 personas una opción agradable, al igual que la descripción de elementos basados en los patrones de compra, todo bajo la salvedad de mantener el control de la experiencia de consumo y la decisión final de adquisición.

Es entonces un reto para las marcas, pensar de manera paralela en las innovaciones tecnológicas para la prestación de sus servicios y en la construcción de bases sólidas de confianza, que evite generar reacciones contrarias a las esperadas en los clientes al sentirse invadidos en su experiencia de consumo.

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