¿Qué es y para qué sirve el marketing político?

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María Álvarez, profesora de Cerem International Business School, cuya trayectoria profesional ha estado ligada a la publicidad, el mercadeo y las comunicaciones.Ha trabajado en diferentes compañías y agencias de medios, tanto nacionales como internacionales como Directora de Cuentas y actualmente como New Business Director en Maxus, una de las principales agencias de medios perteneciente al grupo WPP, responde qué es, para qué sirve, por qué es importante y cómo se miden las estrategias de marketing político.

¿Qué es el marketing político?

Una disciplina que incluye todas las técnicas de investigación, gestión y comunicación que son empleadas en el diseño y realización de acciones estratégicas de una campaña política. Avraham Shama, escritor y profesor del departamento de marketing de la Universidad Baruch en Nueva York, lo define como “el proceso mediante el cual los candidatos políticos y las ideas son dirigidas a los votantes en orden de satisfacer sus necesidades políticas y ganar su apoyo al candidato y sus ideas”.

¿Cuáles son las bases para implementar una buena estrategia de marketing político?

Ante todo, tener claros los objetivos y el conocimiento del target al que se va a dirigir. Además, el conocimiento de las fortalezas y debilidades, el saber cómo se está posicionando la competencia, y con ello, la identificación de posibles problemas y oportunidades son puntos relevantes para la implementación de dicha estrategia.

¿Cómo se mide la efectividad de una estrategia de marketing político?

A primera vista podríamos decir que los objetivos de una campaña electoral es ganar unas elecciones, pero realmente no siempre este es el objetivo de todos los partidos políticos. Otros objetivos relevante son la difusión de los ideales /ideas de un partido político o la obtención de determinados votos para tener la suficiente fuerza política como para formar parte de la oposición.

Para todos estos objetivos, la medición base es la misma: influenciar a los electores. Durante mucho tiempo, los partidos políticos han confiado en su “olfato”. En la actualidad existen técnicas de sondeo de opinión y análisis estadísticos de datos disponibles que nos ayudan a conocer cuál es la radiografía de nuestra ciudadanía.

¿Por qué es tan importante hoy en día las estrategias digitales en la política o campañas políticas?

Los entornos digitales forman parte ya de nuestras vidas. Internet posibilita una relación individualizada y personalizada con un número infinito de usuarios, en la que la organización política o el candidato pueden interactuar individualmente con todos ellos. Las redes sociales son el pilar fundamental en nuestros tiempos, puesto que la interacción con el usuario es mucho mayor. Además las redes sociales nos ayudan a expandir el mensaje electoral a bajo costo y alta velocidad.

Ofrecen además infinidad de ventajas, como la permanente actualización de bases de datos, evalua­ción y mediciones de incidencias en tiempo real, contactos directos con destinatarios de proyectos, oportunidad de conocer opiniones de los actores con los que se interactúan, per­sonalización y especificación del trabajo a realizar y conocer de forma permanente temas de interés, eventos y aspectos co­yunturales. Todo ello sin olvidarnos del aporte de imagen de modernidad: el candidato y las organizaciones políticas ya no pueden estar ajenos al avance tecnológico y a la innovación.

¿Se vale todo en marketing político?

A diferencia de la publicidad comercial, cuyo papel en el sostenimiento de la democracia es inexistente, la publicidad política sí cumple una misión en la protección de la salud de nuestro sistema democrático. Una autorregulación que dotase de un código deontológico sería útil para marcar unas líneas rojas más estrictas que las ya trazadas por ley en el ámbito del marketing político. Además, aunque los límites en los contenidos para las campañas políticas son escasos, pudiendo aludir a la competencia, no ocurre lo mismo con las restricciones de tipo temporal y de recursos económicos. Tienen una fecha de comienzo y de finalización y unos topes presupuestarios.

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¿Hacia dónde se dirige el marketing político?

Más allá de su función de instrumento ganador para proyectos particulares, el marketing político puede ayudar a mejorar la producción política y a enriquecer la oferta electoral. El marketing político es un mecanismo de creación, de nuevas ideas, de nuevas imágenes y, sobre todo, de seducción.

¿Cómo será en 10 años al menos?

Mucho más digital y personalizado, sin duda alguna.

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