Sobre la libertad de ser único, la opinión de Adriana Pineda

Laura Visco, directora creativa de 72andSunny Amsterdam, hace poco dijo en una entrevista una frase que recoge a la perfección lo que he sentido muchas veces: “El género es una etiqueta que nos limita”. Ella se refería a todas esas reglas que nos impone la sociedad al nacer, debido a nuestra anatomía. Y no se refería solo a las reglas que se imponen a las mujeres, sino a las que se imponen a los hombres: cómo nos debemos comportar, a qué debemos dedicarnos, etc.

Por: Adriana Pineda, vicepresidente de planeación estratégica de J. Walter Thompson.

Por fortuna, esas etiquetas se han hecho cada vez más visibles para convertirse en objeto de discusión y cambio, pero también muchas veces las mismas palabras y hechos con que se busca promover la equidad de género, etiquetan y discriminan inconscientemente. Por ejemplo, en algunas oportunidades me han preguntado cosas como ¿cuál es el papel de la mujer como líder en la empresa? o ¿qué significa ser mujer en la industria publicitaria? Y aunque no tengo ninguna duda de que son preguntas bien intencionadas, en su redacción asumen que “la mujer” en la vida laboral tiene un papel predefinido.

Se refieren a “la mujer” con una definición que estandariza. Entonces, cuando recibo estas preguntas, prefiero hablar de mi experiencia personal y de mi visión individual del liderazgo y, por supuesto, nunca respondo algo como: la mujer debe… o el papel de la mujer es…, porque no comparto esta generalización. Yo tengo una experiencia particular, conozco muchas mujeres con estilos de liderazgo muy diferentes y vale la pena reconocer que hay un gran valor en esas experiencias individuales.

Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt, dice en una de sus entrevistas que muchos medios han optado por empezar los artículos sobre mujeres transgénero con descripciones físicas, y se preguntaba: “¿Y describen a un político de la siguiente manera: a pesar de ser bajito, gordo o calvo es un experto en movilidad? ¡Nunca! Hay ciertas personas sobre las que, de plano, el juicio comienza por lo anatómico”. Me hizo reír. Pero también reflexionar sobre cómo se están entendiendo los temas de equidad de género y del feminismo. En la búsqueda de la equidad, muchos se confunden tratando de resaltar lo equivocado.

Tristemente, para tener una sociedad libre de etiquetas de género y en la que todos entendamos la dimensión del asunto, tenemos todavía un gran camino por recorrer. Sería maravilloso que hombres y mujeres pudiéramos escoger a nuestro antojo entre lo que la cultura considera lo masculino y lo femenino la forma en que nos queremos construir sin ser juzgados por nadie. Pero por ahí hay muchas creencias limitantes y en una sociedad como la nuestra hay todavía sectores que piensan, por ejemplo, que quienes hemos nacido mujeres, debemos ser de una sola forma y limitarnos en muchos aspectos.

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Estas creencias empiezan a sembrarse en la edad temprana y nos acompañan el resto de la vida de forma consciente o inconsciente, mientras crecemos, hacemos familia, trabajamos y en la forma en que juzgamos a otros y nos juzgamos a nosotros mismos. Por esto, no podemos bajar la guardia y quienes podamos debemos empezar a trabajar con los niños y las niñas para que todos sueñen ser y logren lo que quieran con absoluta libertad, independientemente de su anatomía.

Ahora bien, sin duda, en cualquier ámbito, las mujeres que ya enfrentamos la vida adulta tenemos el reto de luchar contra cualquier muestra de inequidad que venga de afuera, pero también tenemos el reto de autoliberarnos de las etiquetas que estén grabadas en nuestro inconsciente y que no nos permitan ser y comportarnos como queremos o como necesitamos. Tampoco deberíamos dejarnos distraer por la creencia que malentiende el feminismo como la lucha contra los hombres solo por ser hombres.

La equidad de género también depende de nuestra liberación individual para sobrepasar cualquier autolimitación y para así podernos concentrar en hacer crecer nuestro talento, único como cada una de nosotras, y disfrutar nuestras capacidades con absoluta libertad interior. Nosotras también debemos evitar autoetiquetarnos para ser realmente poderosas.

Publicado en la edición 435 de la revista P&M de mayo de 2017.

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