Opinión: La radio le hizo caso a Darwin

Por: Carlos Arturo Gallego, vicepresidente radio de Caracol TV. La radio es el medio menos invasivo, porque se puede consumir de dos formas: en modo foreground, en primer plano y en modo background, de fondo. Esta última forma de consumo permite al oyente realizar otras tareas mientras escucha, característica que explica la longevidad que ostenta. ¿Por qué la radio colombiana se destaca sobre la de otros países?

La literatura y la tradición oral –llamada oralitura que, según Nina S. de Friedemann, heredamos de África– conservan el legado ancestral de valores que aluden al ser individual y al ser colectivo; entre ellos, se destaca el profundo amor por la palabra. Según esta misma autora, el cuentero, el decimero, los rezanderos y las cantadoras rememoran al griot1 africano.

Y como resultado de lo anterior y a diferencia de las culturas anglosajonas, en esta tradición “se escribe como se habla” y “se habla como se piensa”. De allí y de ese ingenio infinito que nos caracteriza han nacido las leyendas, cuentos, cantos, coplas, trovas, romances y rimas, entre muchos otros géneros de carácter lírico, dramático, oratorio y narrativo. Es decir, la radio.

Publicidad

Del género hablado de la radio, en el que conviven noticias, opinión, deportes, humor y entretenimiento, nuestro país es una verdadera “fábrica de noticias” pues “la realidad supera la ficción”, fuente infinita de historias y relatos, pero contadas, analizadas y relatadas por talentosos y reconocidos comunicadores líderes de opinión, que de una manera divertida y entretenida más que trascendental, han hecho de la radio colombiana un medio creíble e influyente, mundialmente reconocido.

Y qué decir de la música. Los colombianos somos abiertos y ávidos consumidores de música, porque geográficamente somos latinos, caribeños, andinos, hispanos, suramericanos y de esa multiculturalidad, adoptamos y creamos muchos géneros musicales. No en vano Colombia es hoy el país latino más influyente en el mundo de la música, por encima de México. En materia de autores, compositores, intérpretes y productores, somos un verdadero referente.

En Colombia, la radio comercial privada es manejada como una industria, agrupada en su mayoría en empresas sólidas, algunas multimedia, que operan cadenas radiales con respaldo financiero, grandes talentos, líderes de opinión, tecnología de punta, cobertura, creatividad, innovación…, todos estos atributos le retribuyen con altos índices de penetración (77%) y un porcentaje de participación en el ponqué publicitario (16%), muy por encima de países como Estados Unidos, España, Francia, Inglaterra, México, Argentina, Chile y Perú, entre otros, donde la media de participación oscila alrededor del 8%. Del lado de la radio pública también hay muy buenas ideas y productos, pero infortunadamente los cambios político-electorales coartan su continuidad en el tiempo.

Pero el mundo sigue evolucionando y hemos sido muy afortunados, porque nos ha tocado vivir la cuarta revolución industrial, “la digital”. No hay actividad o negocio que no se haya visto obligado a reinventarse y/o redefinirse para no desaparecer, y todo esto por causa de las nuevas tecnologías e internet, Software is eating everything.

La radio ha entendido el mensaje y está haciendo la tarea con juicio, pues rápidamente hizo sinergia entre el offline y el online y con ello logró muchos beneficios como:

  1. Apalancar la interacción con los usuarios de redes sociales como WhatsApp, Twitter, Facebook, Instagram, etc., lo que permite incrementar sus niveles de interactividad en progresiones geométricas
  2. El feed back con los oyentes, que a su vez le sirvió para multiplicar las fuentes de información;
  3. Aumentar el mercado de receptores, dado que casi todos los teléfonos celulares pueden recibir el streaming de audio y/o la banda FM.

La reinvención de la radio se ha centrado en cómo permanecer en un mercado altamente competido, ante un entorno cambiante y frente a la vertiginosa irrupción y desafío de las nuevas tecnologías, pues lo tecnológico es socialmente construido y lo social es tecnológicamente erigido. Ante esto, el único camino será el de asumir la transformación digital, con cierto tufillo disruptivo, que pasa por el rediseño de la arquitectura de las empresas, incluyendo la convergencia tecnológica.

Históricamente, la radio le ha hecho caso a Darwin, porque sin ser la más fuerte, ni la más inteligente, pero sí la más rápida, siempre ha sabido adaptarse al cambio reinventándose permanentemente. Ya en el pasado y en varias ocasiones, pronosticaron su muerte inminente, pero al parecer esos profetas han olvidado que la radio es la cenicienta de los medios, porque aduce su visibilidad y protagonismo, características que son sus pilares y mayores fortalezas para garantizarle la supervivencia.

Publicado en la edición 432 de la Revista P&M del mes de febrero de 2017.

Comentarios