El creativo debe saber cuándo pedir ayuda
El creativo debe saber cuándo pedir ayuda
August 30, 2010 - 3:18de la tarde — cvergara
En el mundo tecnológico de hoy, admitir que uno no entiende de algo permite evolucionar más rápidamente.
Tengo una teoría sobre por qué algunas agencias “tradicionales” no están desarrollándose tan rápidamente –o efectivamente- como deberían hacerlo: porque sus directores creativos no admiten que son estúpidos.
Esperen un minuto. Antes de que me golpeen, déjenme explicarles qué quiero decir. En mi carrera previa a ser director creativo, como redactor, nunca tuve que preocuparme por escribir para esa pequeña cosa que ahora llamamos Internet. En esos tiempos, una “campaña integrada” significaba que tenía TV, gráfica y radio. Punto. La definición de “interactivo” llegaba a lo sumo cuando haciendo un aviso de gráfica se le pedía al lector que invierta la página. Mis colegas y yo nunca tuvimos que pensar en alguna otra solución más allá de eso.
El camino para convertirse en un director creativo en esos días fue ser realmente bueno al hacer trabajos en esos medios. La teoría era: cuanto mejor hagas esas cosas, mejor serás al dirigirlas.
¿Hoy? No se aplica mucho. Como alguien que ahora es responsable de dirigir gente creativa haciendo cosas que nunca soñó en sus días de redactor, no me considero totalmente equipado para hacer mejor cada tipo de idea. ¿Cómo podría? Si nunca he hecho mucho de eso.
Cierto, yo puedo decirle a alguien cómo hacer un mejor spot de TV o un aviso de gráfica. Porque hice una tonelada de ellos. Y, pienso, soy bueno para eso. Pero cuando se trata de la creatividad de hoy –un nuevo mundo que encierra todo, desde iAds hasta la Realidad Aumentada-, es una cosa totalmente diferente.
No estoy solo. Me atrevo a decir que hay un batallón completo de directores creativos que tienen la misma dificultad que yo para dirigir en forma exclusiva las ideas de hoy. Algunos me lo han llegado a confiar reservadamente.
Entonces, ¿adónde lleva todo eso a líderes creativos como yo? Acá hay algunas opciones:
- Ignoren las nuevas ideas. ¡Si nosotros podemos hacerlo mejor, desechémoslas totalmente!
- Podemos pedir nuevas ideas, incluso exigirlas, pero como honestamente no sabemos de qué manera mejorarlas, podemos dejar que se queden en su estado de “nuevo borrador”.
- Podemos admitir que no sabemos lo suficiente sobre ideas de tecnología compleja, y pedir ayuda.
Ojalá todos seamos lo suficientemente valientes como para elegir la opción número 3. Los directores creativos necesitamos admitir una debilidad en nuestra propia capacidad de dirigir creativamente hoy por hoy, y pedir ayuda. Tirar abajo las paredes y pedirles a otras personas sugerencias sobre cómo hacer mejor un trabajo. Es una herejía, ya sé. Pero el peligro de simular que uno sabe todo es que grandes oportunidades creativas podrían pasar de largo de su agencia sin que ésta pueda tener posibilidades de exponer su trabajo. Creo que sería más efectivo en nuestros puestos si conseguimos ayuda rediseñando nuestros departamentos creativos para que entreguen los productos creativos complejos que se requieren para tener efecto en los consumidores de hoy.
Noten que no estoy sugiriendo que busquen a quienes hagan el trabajo por ustedes. Yo simplemente digo que consigan ayuda. Como directores creativos esto es, de última, nuestra responsabilidad. Porque nosotros estamos, guste o no, mejor calificados para juzgar y dirigir un gran trabajo creativo, de cualquier clase, que cualquier otra persona.
Y si ese movimiento de “necesito ayuda” se cristaliza y toma impulso, prometo a los directores creativos que quedarán mucho más agudos y brillantes (bueno, ser todo eso en estos tiempos es una historia diferente… pero qué tanto, somos directores creativos, no planners).
El autor, Kevin Roddy, es chief creative officer de la agencia Bartle Bogle Hegarty New York, y chairman de The One Club.
Traducción de www.adlatina.com - Artículo tomado de Advertising Age
Si te interesó este artículo, quizá debas ver...
- Inicia sesión o regístrate para comentar



