Editorial: Lluvia de ideas para retener el talento

El talento se está fugando con demasiada facilidad y no siempre por un motivo económico. Los nuevos tiempos están invitando a las personas a hacer lo que más les gusta, lo que las inspira, con lo que se sienten bien y felices; ese es el norte. Dejar el trabajo: ¿por qué no? Podrá ser un poco descabellado e irresponsable, para los que no comprenden el mundo donde se crean las ideas.
Ir a tejer sacos, vender cerveza en la playa, trabajar en un crucero, hacer reportería gráfica en áreas de conflicto, montar un restaurante, vender morrales y accesorios
en línea son solo algunos ejemplos de por qué los talentos piensan que afuera hay algo mejor para hacer, sin importar que no deje mucho dinero.

Enfermarse de estrés ya no va con ellos. No quieren quedarse empleados por décadas. Pensionarse ya no lo ven como algo cercano, el matrimonio, no los desvela. Quieren viajar, ser libres y trabajar donde se sientan a gusto. Si no, dan media vuelta y se van.

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Encontrarse con estas conversaciones en las agencias de publicidad, en los departamentos de mercadeo y en las oficinas de comunicaciones ya es habitual, coinciden los directivos. Más allá de ofrecer un sueldo interesante, todo lo que se haga debe ser sexy, atractivo, soñador e inspirador. Esa es la responsabilidad de los directivos y de quienes están a cargo de los diferentes departamentos de las compañías creativas.

Esa pasión –esa curiosidad, ese todo en uno– no es tarea fácil cuando se cruza con variables vitales de las empresas como la rentabilidad, la utilidad, los gastos, el patrimonio, la consecución de nuevos negocios y otros asuntos del día a día que hacen que muchas veces se descuiden otros flancos importantes, como el de mantener animadas a las personas con el trabajo que se hace internamente.
Se busca profesional innovador, creativo, apasionado e integral. Así son en su gran mayoría los clasificados que se publican en los diferentes medios cuando las empresas buscan talento. Ahora, la pregunta es ¿qué tanto de eso que buscan, tienen las compañías para que ese profesional venga a trabajar con ellas? No se necesita pagar poquito o mucho, tener hamacas, oficinas abiertas, cojines regados por el piso y buen internet, para retener o atraer nuevos talentos.

El nombre de las compañías y el buen sueldo ya no son atractivos; podrán ser el mejor destino del planeta, pero si los que llevan las riendas de estas no funcionan como jefes, si no son líderes inspiradores, si no aportan ideas, si no se remangan y si tumban las ideas por tumbarlas, los talentos se fugan.
Hacer semanalmente una lluvia de ideas no solo para hallar las soluciones creativas de los clientes, sino para hacer sentir feliz e inspirada a la gente que trasnocha todos los días hasta dar con la fórmula para cautivar audiencias en el mundo de la publicidad, el mercadeo y las comunicaciones, es una buena fórmula para encarar la deserción. Lo importante es entender un poco de la sicología de la gente y de esos talentos que luchan a diario con esa dura tarea de resolver el brief de su propia vida.

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