Bon appétit
Por Gina Parra / November 17 de 2009
Dicken Schrader director creativo de G2 Colombia Como es costumbre en nuestra sección Con Secuencias, entablamos una conversación con algún personaje del medio publicitario, utilizando una película como excusa, vemos cómo piensan los creativos, cómo se relacionan con el séptimo arte y cuál es su forma particular de ver el mundo; en esta ocasión el Invitado fue Dicken Schrader, el entrevistador , nuestro ex director editorial Juan Camilo González y la película Julia & Julie
Entró como director creativo de G2, hace unos meses. Venía de ser director creativo de VH1 Digital en Nueva York y de MTV Latino en Miami. Lo visitamos en la agencia para hablar de cine y de comida.
Revista P&M. Julia y Julie explora un placer en boga, que hemos sentido con fuerza en los últimos 10 años: el interés por la gastronomía, por la buena mesa. Incluso, parece que la comida rápida está cambiando y que de la hamburguesa estamos migrando al sushi. La publicidad y el mercadeo han sido claves del proceso. ¿Cuáles cree que han sido los códigos que han favorecido ese cambio cultural alrededor de la comida?
Dicken Schrader. El tema es la salud. El estadounidense de hace 10 años todavía se comía su McDonald's, su pizza y su perro caliente y con eso estaba bien. Viví 15 años allá y puedo dar fe de eso. Pero de una década para acá se ha concientizado de la importancia de la buena alimentación y de sus efectos en el metabolismo, en el cuerpo. Un ejemplo de esta toma de conciencia, que puso en evidencia el código fue el documental Super Size Me, de Morgan Spurlock, sobre un hombre que durante un mes come solo McDonald's al desayuno, el almuerzo y la comida. Los exámenes médicos mostraron bruscos cambios en su salud durante el experimento, cambios que pudieron haberlo llevado incluso a la muerte.
Es evidente que los medios de comunicación, como el cine, han colaborado en la formación del criterio de la masa acrítica. Probablemente, funcione distinto en las grandes ciudades como Los Ángeles, Nueva York o Chicago, pero en el centro del país (los Springfields), el estadounidense promedio poco o nada se preguntaba sobre su alimentación. El cine, la televisión y el arte funcionan como espejos. Pienso que de esta manera se empezó a madurar tal conciencia. De entrada, en el documental de Super Size Me, la primera escena es el empleado de McDonald's preguntando, “do you want super size” es decir, ¿quiere aumentar el tamaño de sus papas, su gaseosa, etc.? Después de la película, eso cambió; de hecho, el menú actual tiene muchas más ensaladas, yogurcito, ya no tienen la foto de la Big Mac protagonista, sino que ya hay otras opciones, con pinta saludable. Como empresa, quedaron expuestos. Yo mismo fui testigo del giro de la comunicación de McDonald's: tuvo que eliminar el término Super Size, cambió el menú, la tabla de nutrición está a la vista, muy visible, pero antes estaba escondida en un rincón.
La gente se pregunta más ¿de dónde viene lo que me estoy comiendo? Esto es lo que más se cuestiona el estadounidense hoy. La búsqueda de lo orgánico está realmente de moda. Curiosamente, hace un par de días, vi la película Fast Food Nation, que muestra cómo la aceleración del proceso de producción de carne hace que los cuidados sean cada vez menores. En la línea de producción donde matan las vacas, hay gente sin capacitación y el horror de lo que llega a nuestra mesa es increíble. Esta agresividad en la comunicación, de una u otra forma, tiende a sofisticar los hábitos.
Ahora, la comunicación de comida busca siempre decir que es saludable, natural, orgánico, verde, etc. Hoy para diferenciarse, para llamar la atención, hay que salirse de eso. De la película, me gustó que hiciera una celebración de la mantequilla y de los alimentos que saben a algo.
P&M. ¿Cómo le pareció el personaje de Julia Child?
DS. Julia Child forma parte de la cultura pop en Estados Unidos. Un personaje. De hecho, si se dan cuenta, hay un momento de la película en la que muestran una parodia hecha por la gente de Saturday Night Live. Mastering the Art of French Cooking, el libro de recetas de Julia Child, es realmente muy conocido en Estados Unidos. Ella logró convertir en algo sencillo una gastronomía que en principio parece complicada; ese fue su éxito. Su método fue el lenguaje coloquial y decir que la “sensibilidad por la comida” no está solo en el territorio de “lo francés”. A ella se le atribuye haber enseñado a comer a los gringos.
Pero, sobre todo, Julia Child era un personaje muy llamativo. Si hubiera sido una señora normal, habría podido hacer lo mismo pero sin ningún impacto. Julia Child, perfectamente interpretada por Meryl Streep, tenía un carisma enorme, era única.
Para hacer un paralelo entre las dos historias la de Julia (contada en el pasado o en un presente histórico) en el París de los años 50, y la de Julie, narrada en el presente, años 2000 en Queens , me quedé pensando en el significado de la popularidad en el tiempo. Aunque Julia estuvo ocho años escribiendo su libro, su fama ha trascendido las generaciones. Aún hoy es conocida. Fíjese que Julie, con su blog de recetas al cual se dedica apenas un año consigue una fama parcial, corta, inmediata, que da la sensación de que pronto quedará en el olvido. Creo que Andy Warhol tenía razón y más ahora, cuando los canales y las propuestas parecen estar condenadas, por un fenómeno de época, a quince minutos de fama.
P&M. Es sorprendente cómo las pasiones viajan en el tiempo. Cómo una mujer que vive la Francia de la posguerra, consigue transmitir la pasión por la gastronomía a una joven en la Nueva York de ahora; la vocación por el arte culinario como creatividad, experimentación, pero también como forma de vida e incluso como redención. ¿Pasará lo mismo entre los publicistas de antes y los de ahora?
DS. Yo creo que sí. Lo que pasa es que el publicista no está inspirado solamente por otros publicistas; el publicista también está inspirado por el músico, el artista, el actor… Los publicistas somos esponjas que absorben un poco de todo. Lo que sí ve uno es que con el paso del tiempo, la creatividad se diluye. Volviendo a la película: Julia hizo algo que puede recibir el título de “primera vez en la historia”. Pero estamos en una época en la que cada vez es más difícil tener una idea realmente original. Los primeros grandes creativos como Leo Burnett, William Bernbach, David Ogilvy… estaban realmente creando, la comunicación publicitaria era virgen. El creativo actual solo mezcla cosas; la originalidad pura en este punto de la historia me parece imposible. De hecho, es notable que en los tiempos que corren, las películas tienen menos guiones originales y muchas se basan en un libro el caso, por cierto, de Julia y Julie , en series de televisión, en otras películas y, en general, en material que ya existía.
P&M. La actuación de Meryl Streep es notable. ¿Una buena actuación en el cine o una buena dirección de actores pueden realmente decirle algo a la publicidad?
DS. Son naturalezas distintas. Usted en una hora y media puede darle profundidad a un personaje, puede hacer que la gente lo quiera. En publicidad, tiene 30 segundos y el efecto que se busca es distinto. Por ejemplo, recuerdo un comercial de la cadena de hamburguesas Wendy's, en los 80, en el que una viejita diminuta llega a pedir una hamburguesa y le dan un pan gigante y adentro hay una carne pequeñita, y ella dice: Where is the beaf? (¿Dónde está la carne?). Esa frase se quedó grabada en los estadounidenses, en la cultura pop americana; hoy, 25 años después, todo la recuerda a ella y al producto. Fueron 30 segundos en los que un personaje sedujo a la gente. La enseñanza es que sí hay algo muy importante a la hora de hacer un comercial, es no llegar sistemáticamente al señor genérico lavándose los dientes, sino buscar contenido con los personajes. La viejita de Wendy's tenía la gracia de salirse de lo genérico, es decir, del estereotipo. Si estamos en el negocio de llamar la atención, lo más efectivo es crear situaciones que uno nunca ha visto antes, inesperadas.
El final de esta película es inquietante. Luego de que uno adora a Julia, en los últimos minutos en realidad hay un gran interrogante sobre qué tipo de persona era. Me gustan las películas de final abierto, nada predecibles.
P&M. En la película se recuerda lo críticos que son los franceses frente a la cultura gringa. Probablemente para darle un mérito adicional al libro de Child…
DS. Es verdad, nunca se han querido. Y ahora menos que los franceses no quisieron mandar tropas a Iraq. No entienden cómo, luego de que los ayudaron en contra de los nazis, ahora les dan la espalda en su guerra. De hecho, hicieron una campaña para extirpar cualquier reminiscencia de lo francés en su cultura. Incluso, llegaron al colmo de cambiar el nombre de french fries, por el de freedom fries. Se preocupan por esas cosas, pero por dentro están un poco descuidados. Una de las razones para venir a Colombia fue que el canal donde trabajaba empezaba a caer en el sacrificio de la calidad por la rentabilidad. De documentales increíbles sobre música, se empezó a incluir, cada vez más, la fiesta de lo grotesco con los realities, en los cuales la vulgaridad se lleva el premio. Creo que ese es otro síntoma de la decadencia del imperio.
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