El dispositivo móvil: una herramienta sorprendente que reduce la pobreza

Cuando pienso en tecnología móvil pienso en comodidad, en tener una computadora en mi bolsillo que puedo utilizar en cualquier momento y lugar. Pero también pienso en cómo puede ayudar a combatir circunstancias desafortunadas como la pobreza.

Por: Mauricio Ramos, CEO de Millicom.

La tecnología móvil pone soluciones prácticas en manos de los más desfavorecidos para ayudarlos a mejorar sus vidas, generar ingresos y ahorrar para el futuro. Ofrece a los mercados emergentes una oportunidad de un cambio positivo y profundo para reducir las desigualdades sociales y competir con las economías desarrolladas.

Para los que vivimos y respiramos los avances tecnológicos en nuestro trabajo diario, lo bueno de la conectividad móvil es que con ella más personas pueden acceder a plataformas digitales que de otra forma no podrían y, a través de ellas, recibir educación, ahorrar dinero o emprender negocios.

El mercado para esta transformación radical y positiva es enorme. Tomemos América Latina y el Caribe como ejemplo. Mientras el crecimiento económico sostenido entre los años 2003 y 2012 ayudó a que 70 millones de personas se situaran por encima del umbral de pobreza, todavía hay alrededor de 130 millones de personas que sobreviven con menos de 4 dólares al día, según el Banco Mundial.

La tecnología móvil puede marcar la diferencia ofreciendo una forma eficaz de hacer negocios y de facilitar el acceso a mercados más amplios de clientes, fuerza de trabajo y materias primas. En Millicom, hemos visto de primera mano los efectos positivos de herramientas de tecnología móvil como Tigo Money.

Las personas que viven en áreas remotas pueden tener acceso a la banca, a la sanidad, a seguros y a servicios públicos que antes estaban fuera de su alcance. Esto es de suma importancia si tomamos en cuenta que en América Latina sólo el 51% de la población tiene cuentas bancarias, según el Banco Mundial.

Por otro lado, las tasas de propiedad de smartphones en países en desarrollo aumentaron a 37% en 2015, y tres cuartas partes de los usuarios acceden a internet todos los días, según el Centro de Investigaciones Pew. Es más, casi todo el mundo en estos países tiene algún tipo de dispositivo móvil.

Las herramientas móviles y la conectividad móvil ya están marcando la diferencia.

En El Salvador, las representantes de ventas de Avon utilizan servicios financieros móviles para cobrar los productos que venden a domicilio, realizando más de 60,000 transacciones mensuales a través de Tigo Money. Esto ha mejorado la eficacia de pagos, ayudando a aumentar el importe de facturación de cada agente y a reducir la tasa de deudas incobrables en más de un 20%.

Otro ejemplo es Chad, donde Millicom desarrolló cuentas de ahorro que pueden ser utilizadas por varias personas del mismo negocio. Los miembros de una cooperativa de algodón, por ejemplo, pueden utilizar sus teléfonos móviles para enviar las ganancias de las ventas a una cuenta conjunta y aprovechar así los ahorros para comprar material compartido, pagar gastos empresariales y ampliar las instalaciones.

Esta tecnología no es sólo para los negocios. Se están utilizando muchos datos para entender y predecir la expansión de epidemias, ayudando a diseñar mejores programas de tratamiento. En Zanzíbar, la Fundación Flowminder, una organización sin ánimo de lucro sueca, está utilizando la información obtenida de la monitorización de teléfonos móviles para estudiar cómo la gente que está infectada de malaria se mueve entre comunidades, lo que permite entender mejor la transmisión y encontrar así mejores formas para combatirla.

El registro de nacimientos también está mejorando con las herramientas móviles. En Tanzania, registrar a los niños recién nacidos en zonas remotas nunca ha sido fácil. Ahora, con mBirth, un sistema que utiliza una aplicación móvil innovadora desarrollada por Tigo, en asociación con el gobierno local, los padres pueden registrar a los recién nacidos con un mensaje de texto gratuito, consiguiéndoles acceso a la sanidad y la vacunación, a la educación y a documentos de trabajo. Recientemente hemos expandido mBirth a Bolivia y Ghana.

La educación puede tener un efecto directo en la reducción de la pobreza. Con la inclusión digital, los niños pueden tener un mejor acceso a la educación. En América Latina, Millicom ha conectado a internet a 1,061 escuelas, universidades e instituciones públicas, como parte de nuestro programa de conectividad digital global, con el objetivo de alcanzar las 2,100 para el año 2030.

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Se puede hacer más, y la ampliación de redes de datos y una mayor velocidad ayudará. Según estudios independientes citados en el año 2016 por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la agencia de las Naciones Unidas para tecnologías de la información y de las comunicaciones, un aumento del 10% en la penetración de banda ancha supone un aumento del 1.38% en el PIB per cápita en los países con ingresos bajos y medios.

Estas son buenas noticias. En la medida en que más personas en los mercados emergentes accedan a teléfonos móviles y una mayor velocidad de datos, más aumentarán las oportunidades de que las personas salgan de la pobreza. Esta es la belleza de la tecnología móvil.

Las buenas noticias, sin embargo, también representan un reto. Si no construimos la infraestructura de autopistas digitales esencial para el desarrollo económico y la inclusión social en la economía digital del siglo XXI, entonces ninguna de estas oportunidades tendrá lugar. Construir esas autopistas digitales debe ser una prioridad clave de desarrollo para que los teléfonos móviles ya no sean sólo una súper computadora en el bolsillo, sino una solución efectiva para reducir la pobreza; una vía de salvación.

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