Cumpleaños treinta, dos palabras que hacen feliz a Bon Yurt

La combinación entre lácteos y cereales, Bon Yurt, celebra sus primeros 30 años. Un producto hecho en Colombia, que nació luego de una serie de reflexiones entre un proveedor de empaques y los operarios de la planta Alpina en Sopó.

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Historia

“En ese entonces,  estábamos posicionandonos como la marca líder de yogures en el país, y es ahí cuando vimos la oportunidad de agregarle algo al yogurt para lanzar un producto más completo que marcaría un hito en el mercado”, explica Camilo Jaramillo, director de mercadeo de Alpina.

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Para ese momento fue necesario desarrollar el empaque ‘dúo pack’ con un domo arriba y vaso abajo, lo que generó grandes retos a la producción pues, “con el tiempo, y ante la buena recepción que tuvo el producto en el mercado, tuvimos que buscar una solución automatizada, para cumplir con los volúmenes demandados”, explica Camilo .

Este producto multitarget ha crecido con las diferentes generaciones, niños, jóvenes y adultos, convirtiéndose en un ícono que ha acompañado la historia de vida de los colombianos. “En la medida en que uno conoce al consumidor, se entiende cuáles son sus vehículos de comunicación y por eso hoy en día tenemos tres componentes de comunicación: medios tradicionales, de experiencias y digital”, agrega Camilo.

Bon Yurt

Sigue posicionándose en los hogares colombianos, siendo un producto que vende 208 unidades por minuto, como una marca cercana, dinámica y creativa que tiene en cuenta los gustos de los consumidores, al presentar diferentes propuestas que satisfagan sus necesidades; Bon Yurt Zucaritas, Bon Yurt Chocokrispis, Bon Yurt Musli, Bon Yurt Chocogozo y para los niños, Mini Bon Yurt, un producto más pequeño en sus dos presentaciones Chococandy y Froot Loops.

“Marca nostalgia”

“Uno puede ver el cumpleaños de Bon Yurt como un producto de antaño pero para nosotros es un ejemplo de lo que significa la cultura de innovación. Lo que hace Alpina es tratar de industrializar esos hábitos que tiene el consumidor. Primero, fue pensar cómo satisfacer las necesidades de la generación X, después se trató de entender al consumidor millennial, sus gustos y la forma como recibe los mensajes y ahora es entenderlos a ambos, que es un gran reto”, agrega Camilo.

Alpina espera seguir alimentando la vida de sus consumidores. “Nuestro gran propósito es seguir haciendo a la marca cada vez más vigente, queremos revitalizarla para que sea el producto favorito de los jóvenes”.

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