“No hay transformación digital sin educar al talento humano”

“No hay transformación digital sin educar al talento humano”

Por: Jessica Triana, directora de Armonía en acción, compañía especializada en consultoría organizacional. En un escenario en el que todo comunica, incluso el silencio, las empresas están todo el tiempo en el ojo de la opinión pública que las juzga y etiqueta según sus acciones. Así se construye la imagen y reputación, a partir de la percepción y confianza de sus públicos.

Cuando una compañía quiere ser competitiva se adapta a las necesidades y tendencias del mercado, a fin de cuentas, todas quieren mostrarse como organizaciones innovadoras que se reinventan y asumen con firmeza los desafíos globales. Esa es la imagen que quieren proyectar, y es totalmente válido. Pero en ese afán por incorporar los cambios necesarios, muchas veces se olvidan de la congruencia.

Talento humano

Ejemplo de ello es la transformación digital, un proceso necesario y casi materia obligada para las compañías que quieren avanzar entre mercados mediados por la digitalización. A nivel local, la discusión se ha centrado en cómo se implementa. No obstante, este proceso trasciende la concepción tecnológica de plataformas y sistemas, pues no puede haber transformación digital sin educar al talento humano. Una empresa no puede tener éxito en este campo si internamente no ha llevado a cabo un proceso de formación de trabajadores, no necesariamente en aspectos técnicos, sino también en el desarrollo de habilidades sociales y afectivas, conocidas como habilidades blandas.

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De acuerdo con un reciente estudio realizado por tres profesores de las universidades de Harvard, Michigan y Boston College, este tipo de habilidades como la comunicación, el liderazgo, la creatividad, el relacionamiento y la confianza impactan positivamente en la productividad de las empresas. Los trabajadores que las desarrollan tienen más oportunidades de empleo y de mejorar sus salarios en el mercado actual.

Transformación digital

En un escenario empresarial preocupado por la necesidad de acoger la transformación digital, juega un papel importante entender que no todo se refiere a grandes inversiones de capital ni a radicales cambios en los procesos de producción, sino que las compañías pueden encarar el cambio implementando progresivamente tres enfoques fundamentales: la innovación tecnológica, la incorporación de nuevos modelos de negocio y el desarrollo organizacional enfocado en la educación.

El desarrollo humano impacta en la estrategia de negocio y por lo tanto en la competitividad y en el posicionamiento de marca. Ese posicionamiento se logra actuando con congruencia, siendo coherentes entre lo que se dice y se hace. Si una compañía se quiere posicionar como una organización innovadora, esa innovación debe verse reflejada en la gestión del talento humano, desde los valores sociales e institucionales que deben estar alineados.

Por lo tanto, para el caso de la transformación digital, esta debe sostenerse en un liderazgo empresarial que forme en la gestión emocional, en el diseño conversacional efectivo y en la construcción de confianza. Una empresa que entienda este cambio como un proceso integral, estará preparada para enfrentarse al escenario competitivo de la economía digital.

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